Ausentismo docente... ¿Indicio, evidencia o dato certero? Primer desafío

“El ausentismo docente es altísimo”. “Los maestros toman muchas licencias”. “Por cada cargo hay 5 docentes cobrando”.
Hace muchos años que los argentinos hemos venido consolidando un nuevo defecto: sacar conclusiones sin evidencias (o contra ella, si fuera necesario). Utilizando sólo indicios se llega a fundamentar parte de nuestros fracasos o de nuestros logros. Juicios sin conocimiento sólo son prejuicios... Y poco molesta que se recurra a una suma de anécdotas autorreferenciales o de terceros que no terminan de construir una casuística.
No soy optimista frente a esta forma de razonar. Menos con el desafío que tenemos por delante en Educación. No es que crea que está mal escuchar opiniones, muchas veces nacidas del “sentido común” o de la experiencia personal pero cuando no pueden ser fundamentadas con investigaciones serias (o por lo menos “más o menos” serias), sólo aportan mayor confusión. Creo que “rendirnos” ante la evidencia empírica sería unos de los mejores aprendizajes sociales para este “momento histórico” que nos toca vivir, como algunos nos gusta denominar al “eterno presente” argentino...
Nadie con cierta experiencia en el sector educativo puede negar que los docentes se ausentan de su trabajo. ¿Se ausentan más o se ausentan menos que en otros actividades? Quién lo sabe... Ciertamente, en Educación, por las características propias de la actividad, no pasa desapercibido la “ausencia”. Nadie podría negar que el ausentismo docente, como también el de los alumnos, afecta el proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero, más allá de la experiencia personal e individual de cada uno, ¿Sobre qué datos certeros estamos sacando estas conclusiones? ¿Te lo preguntaste? Bien. Hasta el momento no hay ningún trabajo serio sobre este punto con la información real que poseen (¿poseen?) las administraciones provinciales. Sí. Aunque no lo creas.
Casi todo lo dicho sobre el tema se basa en percepciones o extrapolaciones de investigaciones sobre pequeñas muestras. Sobre este último punto no hace falta que profundice. No es correcto extrapolar los resultados de un estudio de caso a un universo completo. Para eso, tendría que haber un estudio muestral seleccionando un conjunto de escuelas que considerara tamaños y características, como sector de gestión o niveles de enseñanza. La mayoría de los especialistas advierten que faltan sistemas estadísticos para medir el ausentismo y pensar soluciones para el fenómeno. Pero sí es interesante poner el foco de atención en aquellos trabajos que intentan resolver la falta de información por el lado del relevamiento de percepciones. Sin dudas percepciones que podrían ser absolutamente ciertas pero que sin trabajo de investigación serio y profesional son sólo eso, percepciones... De hecho, aquellos que se basan en las evaluaciones PISA lo que no dicen es que la evaluación de contexto realizada durante las pruebas está basada en percepciones de los directivos de las escuelas evaluadas y no sobre el cotejo de las planillas de presentismo que presentan esas mismas escuelas, mes a mes, en las áreas de personal de los respectivos Ministerios provinciales. En unos días, los resultados del Operativo Aprender mostrarán “que el 82% de las escuelas de nivel medio sufre ausentismo docente”. Lo que lamentablemente pocos dirán es que en realidad el operativo nacional de evaluación “Aprender” logra este número de una encuesta donde el 82% de los rectores de secundarias de todo el país perciben como problema el ausentismo en sus instituciones. No parece ser lo mismo... ¿Pero cuál es el porcentaje de ausentismo? Ese 82% no dice nada sobre eso. Hasta el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA ha incursionado en este tipo de compulsas mostrando que el ausentismo docente es el principal problema en Educación que perciben los padres, tal como mostró el informe de 2009.

Es claro que esos datos nada dicen, entonces, sobre el porcentaje de ausentismo y mucho menos de las causas o de la constitución de esas “ausencias”. Pero entonces, ¿Dónde podrían confirmarse si esos números de ausentismo son altos o no? Los lugares específicos para realizar esa pesquisa son las áreas administrativas de los 24 ministerios de Educación en cada provincia. El Ministerio de Educación Nacional no maneja esas cifras desde 1994. El Ministerio Nacional no tiene docentes a cargo. Los docentes son provinciales. Un dato interesante: el colectivo docente es generalmente el de mayor número entre los empleados provinciales. La información está en manos de las provincias pero son un misterio. Ninguna de las jurisdicciones muestra esos números. ¿Sabés por qué? Una posible causa puede ser el enorme desorden administrativo y la inconsistencia de la información que demostrarían el nivel de ineficiencia de los estados provinciales para controlar algo tan mínimo como el presentismo diario en sus escuelas. Parece muy loco todo pero ninguna administración provincial trasparenta estas áreas y por eso no podemos acceder al número real de ausentismo... Alto o bajo pero no podemos acceder...
Una verdadera lástima porque allí se terminaría con la especulación que realizan la casi totalidad de los trabajos realizados hasta el presente que no traspasan la barrera de la percepción de directores, maestros, alumnos o padres sobre las inasistencias de los docentes y/o de los alumnos, apelando la mayoría de las veces a la autorreferencialidad...
Necesitamos urgente esa transparencia. La necesitamos primordialmente para dar certeza a algo que no lo tiene. Pues bien, para que eso suceda, tiene que haber decisión política de los gobiernos para transparentar. En este caso, en cabeza de gobernadores y Jefe de Gobierno de la Ciudad de BsAs...
Por último, los que transitamos el ámbito educativo sabemos que no se pueden igualar inasistencia a licencia. Sin dudas habrá que revisar los estatutos particulares que habilitan a éstas para reformularlos a la luz de una normativa actualizada que siga protegiendo al trabajador docente pero no obstaculice la mejora. Y en este sentido, bueno sería ver paralelamente porqué se ausentan los docentes o cuáles son las motivaciones de las licencias, separando las médicas (sería interesante saber cuales son las de mayor recurrencia para cambiar prácticas que las ocasionan) de otras que, la mayoría de las veces, aunque generen suplentes, no implican mayores costos, ni complican la gestión escolar y el aprendizaje de los chicos. Para esto último, revisar qué tareas cumple un docente hoy y cuales han sido desplazadas de su función sería una buena punta para comenzar la indagación. Para no extenderme mucho: no cabe dudas de que algunas de las tareas centrales de la función docente han sido trasladadas a otros agentes educativos que se han incorporado en los últimos años a los planteles escolares. Revisar esto también ayudaría a repensar la escuela como institución...
En síntesis, debemos evitar la banalización de nuestro desafío. Es urgente corregir... Se puede hacer... Necesitamos hacerlo... Pero es muy interesante: se están entreabriendo nuevas incógnitas que no pueden ser respondidas con viejas recetas. Algo está cambiando y necesitamos acompañar ese cambio por el bien de nuestros alumnos y de nuestros maestros...

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