A propósito de la decisión de "liberar" el uso del celular en las aulas...

Interesante debate se abre con la decisión de terminar con la prohibición y el uso "clandestino" deteléfonos celulares, tablets, notebooks y computadoras personales en las aulas de los colegios primarios y secundarios, públicos o privados, de la provincia de Buenos Aires.

Así lo decidió la Dirección General de Cultura y Educación al levantar la prohibición que existía sobre todos estos dispositivos tecnológicos. Con esta iniciativa y con el slogan "Traé tu propio dispositivo al aula", Alejandro Finocchiaro, el actual Director General, propone avancemos hacia una escuela más ajustada a los requerimientos del siglo XXI.

En este nuevo marco, el Estado provincial apuntará todos sus recursos a mejorar la conectividad de las escuelas. La derogación de la Resolución que había impuesto la ex Directora Adriana Puiggrós en el año 2006, propone "dejar a criterio de cada establecimiento escolar si habilita o no su utilización" promoviendo la llegada de los smartphones al aula pero con un elemento “innovador”: directivos y docentes de las escuelas pueden incluirlos para su uso pedagógico y no están obligados a hacerlo si no lo consideran conveniente. Para el desprevenido parece un tema menor pero devuelve a las instituciones la facultad para evaluar cuando y para qué su uso.

Seguramente y como estamos acostumbrados los argentinos, mal acostumbrados por cierto, ahora aparecerán en escena el “par ordenado” los que “están totalmente a favor” y los que “están totalmente en contra”. Las exageraciones ganarán terreno y muchos cuya “última incursión por una escuela fue en la entrega de su título secundario” (así dice un amigo) opinarán libremente como es bueno que ocurra en una Democracia. La verdad, personalmente, no me siento en ninguna de las dos puntas. Sin embargo creo que el sentido que se le quiere dar a esta decisión es muy promisorio. Más allá de la disrupción que provoca en la cotidianeidad de las escuelas y en muchos de nosotros que nacimos cuando todavía no existían estos aparatitos algo de autonomía de las escuelas no viene nada mal...

Y con esto le doy un punto y aparte. Prefiero dejar fluir el debate y que el verdadero aporte lo realicen aquellos que saben más sobre todo esto, aquellos que están en las escuelas, aquellos “legítimos usuarios”... Hasta aquí la mirada desde un punto de vista “casi” pedagógico...

Pero a ese “algo para aplaudir” podríamos agregarle otra dimensión que trae aparejado este cambio y que podríamos aprovechar a partir de ahora.

Durante estos últimos años, el Estado ha sido el encargado de la provisión de dispositivos para cada alumno: las populares netbooks. Los recursos públicos invertidos en estas compras han sido siderales. Son pocos los que hasta el momento han llamado la atención sobre el impacto real en los presupuestos públicos de los costos de estos planes aunque por suerte ya hay algunos que han empezado a poner la lupa sobre los verdaderos beneficios que han traído en el aprendizaje de nuestros pibes. De hecho, el Plan “Conectar Igualdad” desde la órbita nacional o el “Plan Sarmiento” en la Ciudad de Buenos Aires se han llevado una buena porción de los recursos educativos que podrían haber sido invertidos con otros fines dentro del mismo rubro Educación y que podrían haber implicado mayores beneficios. Digo más, aún hoy en los presupuestos para el próximo año 2017 como el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay presupuestados $1040 millones para la compra de netbooks según lo informado por la propia ministra en la última ronda de presentación de Presupuesto ante los legisladores locales, hace unos pocos días.

Imaginemos que no hace falta que el Estado provea las netbooks promoviendo el uso de dispositivos de los propios alumnos y focaliza su acción en la mejora del ancho de banda necesario para que cada escuela tenga una muy buena conexión a Internet. Imaginemos que las familias y los pibes responden a la iniciativa llevando su propio dispositivo a la escuela (en su gran mayoría seguramente serán los celulares “inteligentes” que hoy poseen) y los docentes tienen la facultad de decidir cuando utilizar esta tecnología cuando lo crean conveniente. Imaginemos ese momento. ¿Qué podríamos hacer con el dinero que ya no gastaremos en la compra de netbooks? Bien, los recursos que veníamos en ese gasto podríamos reorientarlo para impulsar mejoras en los actuales equipos de los mismos pibes. Pensaba, medio con rapidez, para ser mejor analizado por otros sin dudas, la apertura de líneas de crédito con largos plazos y a tasa subsidiada (¿porqué no tasa 0?) para que cada chico pudiese comprarse su propio smartphone. En este esquema el Estado tendría un recupero con cada cuota que devolviera el chico, el smartphone sería del pibe y seguramente la pérdida, rotura y obsolescencia bajaría del 25% anual que nos muestran las investigaciones y evaluaciones serias sobre los programas de incorporación de tecnología en el aula en diversos países del mundo. Uno de ellos al que siempre recurrimos para ejemplificar como el Plan Ceibal de Uruguay.

Pienso rápido y pido disculpas si me equivoco pero mientras leía la noticia en el diario me encontré con que desde otro Ministerio nacional, el de Telecomunicaciones están pensando en prorrogar el plazo del Plan Canje de celulares... ¿Mirá si pudiésemos sobreimprimir un Plan con otro?

Comentarios

  1. Qué buena decisión la de permitir que cada institución educativa implemente o no este recurso tecnológico!
    Opino que puede ser aprovechado didácticamente y que cada equipo docente determinará modalidad, propósitos y alcances!!!
    En hora buena!

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  2. Siguiendo con tu idea, se podría además desgravar la importación de tecnología para los alumnos además de subsidiar la tasa. Se podría capacitar a los docentes sobre el uso de plataformas libres Linux, Libre/Open Office, Gimp y tanto otro que está disponible gratis y es muy bueno. Las posibilidades son muchísimas solo hace falta un poco de ganas y algunas ideas.

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