"La escuela no es un lugar donde enseñen la búsqueda de la felicidad"... Para el debate

No me gusta mucho transcribir notas de diarios pero en esta ocasión haré una excepción. Ciertamente, muchas de las cosas que acá dice este autor se han escuchado en algunos reportajes por estas latitudes por lo que a algunos por ahí les suena a reiteración. Pero me decidí a traerla ya que me pareció densamente provocadora la forma en que responde a las preguntas del periodismo y como un buen aporte a un debate que en Argentina está bastante escondido... La nota original fue publicada el sábado 12 de marzo en El Mundo de Madrid, España y puede ser encontrada en su formato original aquí.
Durante la lectura fuí tomando algunas notas de aquello que me parecía interesante. Muchas de ellas, pensamientos que me surgieron... Se me ocurrió que para que no sea sólo un copy-paste, en azul y después de cada respuesta, agregar alguna de las marcas personales que realicé y de las reacciones que tuve durante la lectura... Pero aviso: eso es lo menos interesante. No se pierdan este reportaje... Ahí va el texto completo.



Alberto Royo, profesor de instituto en Zaragoza, cuenta que decidió escribir Contra la nueva Educación (Ed. Plataforma) cuando fue consciente de que iban ganando la batalla en la educación los que apuestan por "la felicidad desinformada" frente a la cultura y al saber. Cuando se percató del furor de libros sobre la educación y el éxito, el talento y la empatía, palabras que iban arrinconando a un conocimiento al que, mantiene el libro, no se llega sin esfuerzo, disciplina y constancia. 
BGV: El libro tiene cierto tono pesimista y, en definitiva, si ha tenido que contestar a "charlatanes" de la educación es porque en estos años ha aumentado el interés y, a priori, eso podría ser una buena noticia, ¿no?
 
AR: Hablar mucho de algo que no es útil no es beneficioso. Es como cuando se debate sobre la necesidad de que haya consenso en la reforma educativa. Si se ponen de acuerdo en lo que hay ahora, no lo vería tampoco demasiado beneficioso. Yo pongo dos matices. Debe hablar de educación el que enseña y, ahora mismo, los gurús de la nueva educación no son docentes. Y también creo que ahora mismo hay una mayoría de opiniones que no va en la línea de la nueva educación pero que no aparece en los medios de comunicación.

¿Pesimismo educativo? ¿Por qué no? Consenso en dejar todo más o menos como está... Me suena bastante... ¡Cómo me gusto eso de "charlatanes" de la Educación! Coincido con la idea de que en este debate necesitamos volver a darle prioridad de palabra a los que más saben sobre educación...

BGV: Lo que llama la nueva educación promueve valores como la creatividad que no parecen dañinos

AR: Lo que yo critico es que en la línea hegemónica de esa nueva educación sí parezca que se antepone el sentido lúdico al esfuerzo que conlleva cualquier aprendizaje, que se dé a entender que el éxito es fácil y que lo importante es una felicidad de libro de autoayuda. Que, en la realidad, se acaba arrinconando la disciplina, el esfuerzo y la atención. Ellos mantienen que el alumno de hoy tiene diferentes necesidades pero lo cierto es que sólo un sistema educativo riguroso y que exija esfuerzo garantiza la movilidad social. Ese sistema sería mucho más eficaz que el paternalismo y el buenismo hacia los estudiantes con menos recursos. Cualquier aprendizaje necesita disciplina y tenacidad. Un mal sistema educativo perjudica al pobre cultural, a aquel que en su entorno familiar no puede escuchar un vocabulario rico. En el fondo de esta cuestión sobre la nueva pedagogía está la pregunta de qué queremos que haga la escuela, si los niños van a ir a ser felices o a aprender. La escuela tiene que dar formación, no es un lugar donde enseñen la búsqueda de la felicidad.
 
¿Nueva educación? Desde la aparición de la pedagogía crítica hace poco más de 40 años que venimos diciendo "lo nuevo". Algo debe estar pasando. Jugar. "Felicidad de libro de autoayuda". Paternalismo. Buenismo. Falta de rigurosidad en la escuela. ¿Sólo en la escuela?
 
BGV: Le ha puesto un título a la defensiva, que no suele ser estrategia recomendable.

AR: En el título me antepongo a lo que sé que voy a recibir. Ahora mismo, el discurso hegemónico es lo fácil y lo cómodo. Si mantienes la importancia del esfuerzo eres ya sospechoso de ser un retrógrado.
BGV: Pero, en definitiva, nadie le impone a usted cómo tiene que dar sus clases, ¿no?
AR: La presión es importante. Cuando se habla de la enseñanza, desmarcarse de la línea oficial es incómodo.
 
Importante para cada docente. ¿Presión del sistema al docente para ser parte del discurso hegemónico? ¿Se puede resistir? ¿Quiénes resisten?

BGV: ¿Cómo explicaría las diferencias entre comunidades? Porque, al final, se rigen por la misma ley y las diferencias entre Castilla y León, o Navarra, con Andalucía son muy importantes en PISA.
 
AR: Es muy complicado explicarlas. En aquellas comunidades donde el espíritu Logse se ha aplicado con menos fervor, diría que el estropicio es menor. Navarra sería el caso. Habría que intentar que no hubiera esas diferencias. También influye cómo en cada sociedad se considera la educación, ese clima también influye. Es necesario que hablemos de movilidad social y de meritocracia pero es un discurso que choca con modelos sociales que vemos a diario en la televisión. La manera más ética de progresar es con la educación pero es complicado cuando se ven ciertos modelos de éxito en los medios o en la política misma.

Resaltar las últimas 2 oraciones... Una y otra vez... Las 2 últimas... Me gustó eso de "la manera más ética de progresar", lo que demuestra que hay otras maneras no éticas de progreso. ¿Habrá progreso sin ética?
 
BGV: Pero, curiosamente, en esos mismos medios se han hecho famosos para el gran público unos cocineros que, para llegar donde están y mantenerse, han tenido que esforzarse muchísimo, porque el trabajo en la cocina no es precisamente fácil ni relajado y requiere disciplina. Concursos con niños a los que se juzga de manera implacable.

AR: El caso de los cocineros es muy interesante. Hoy, que tanto hablamos de creatividad, de la originalidad y al mismo tiempo se desprecian los conocimientos, se olvida que esos cocineros han tenido que dominar la cocina tradicional antes de adentrarse en la cocina de vanguardia. Y eso también pasa con el arte contemporáneo o la música, se llega a la creatividad y a la innovación después de conocer su historia y los fundamentos.


No se crea de la nada. Soy creativo después de aprender aquello sobre lo que voy a innovar...No hay creatividad sin conocimiento...

BGV: En el debate sobre la reforma de la educación hay un asunto que no es nueva pedagogía y es sobre la selección del profesorado.

AR: No tengo inconveniente en que se me vuelva a evaluar. La pregunta es qué se va evaluar, porque no me importaría que fueran mis conocimientos pero no sé si se pretende mi competencia emocional.
 
El planteo de "¿qué evaluar en un docente?". Complejo. Polémico. Útil lo de la competencia emocional.
 
BGV: No me refería tanto a la evaluación de los que están ya como a los que empiezan a estudiar para ser profesores y luego las oposiciones.

AR: Soy partidario de un sistema de selección muy duro. Incluso me plantearía una prueba de cultura general inicial. Recuerdo que se hizo hace años una en la Comunidad de Madrid, lo criticaron y apenas nadie se paró a pensar en la vergüenza de muchas de las respuestas. Cuanto más rigurosa sea la selección de los profesores, mejor.
 
¿Sistema de selección de los maestros? Imagino la respuesta gremial...

BGV: Suena duro lo que dice en el libro de que los niños tienen que llegar motivados de casa.

AR: Es que aprender es apasionante. Mi hijo mayor tiene cinco años y la primera vez que se paró a leer un cartel, cuando lo consiguió, tenía los ojos hasta vidriosos. Lo que yo quiero transmitir es que lo lúdico no tiene por qué ser lo motivador, que aprender siempre lo ha sido. Lo de la motivación es delicado porque no todo nos atrae, de entrada. En la vida, hacemos cosas que no nos apetecen, que no parecen sugerentes y luego nos gustan. Estamos tan preocupados en motivar al que no quiere estudiar que acabamos desanimando al que quiere. Evitamos decir la verdad al que lo hace mal y al que lo hace bien.


¡Genial! ¡Me pasó como maestro varias veces ver cómo un chico se emocionaba ante el descubrimiento de su propio aprendizaje después de haberle costado horrores! El rol del docente sigue siendo el de guía pero dejando el rol pasivo al que no acostumbraron en los últimos años... Volver a corregir...
 
BGV: Quizás se refieran a que no hace falta para aprender memorizar tanto como en el sistema español, que puede desmotivar.

AR: Yo tengo que defender la memorización y otra cosa distinta es que se memorice todo sin entender nada. La memorización ya se criticaba en la reforma de Villar Palasí, la de la EGB. Yo intento contrarrestar la deriva de la enseñanza. Es fundamental en la educación.

¿Por qué la periodista intenta ponerlo en ridículo? ¿Por qué desmotivaría la memorización de ciertas cosas? Excelente respuesta. No todo es memorización pero no debe desaparecer...

BGV: Tampoco goza de buena fama ahora la clase magistral.

AR: Es curioso porque, en música, hablar de una master class, o sea, clase magistral, es algo muy positivo y prestigioso y, en la enseñanza en general, si la defiendes generas ciertas sospechas a pedagogos que confunden muchas cosas. La autoridad, que es fundamental, y el autoritarismo, por ejemplo. La autoridad del profesor no es para imponer, es la que se deriva del respeto intelectual hacia quien sabe. Por eso, la relación entre el alumno y el profesor nunca puede ser horizontal porque el primero aprende y el segundo sabe. Es una relación jerárquica.

¡Opa! ¿Recuperar la idea de relación jerárquica en el saber? Esto puede traer más de un dolor de cabeza a los "democratizantes educativos"... Los propios docentes deben recuperar autoridad desde el saber... ¿Qué es lo que habría que saber ahora, entonces? 

BGV: ¿Cómo se logra restituir esa autoridad?

AR: Evitando los aprobados de despacho, por ejemplo, como pasó hace unas semanas en Andalucía. No va a favor de la autoridad intelectual del profesor, que es lo más parecido a la autoridad moral de un padre. Pudiendo hablar de disciplina sin que nadie te tache de reaccionario. Lo fundamental es que hubiera una concienciación social en el sentido de reconocer que el profesor es el profesional de la enseñanza y que se le debe un respeto intelectual. Si esto estuviera bien interiorizado evitaríamos conflictos. Cuando hablamos de educación se dan circunstancias que no se darían en la sanidad. Yo he recibido consejos de padres de alumnos y es como si un paciente aconseja al médico. Se dan situaciones surrealistas. En cuestiones profesionales, los padres no tienen mucho que decir.
 
¡Aplauso! Sé que le molesta a más de uno pero... Síntesis perfecta de lo que pienso... Contiene todo: reconocimiento del docente como profesional, respeto intelectual, no cualquiera puede opinar sobre el trabajo profesional del docente... Los docentes, ¿entenderemos esto? Por ahí, si empezamos nosotros...

BGV: A veces también da la sensación de que se han confundido igualdad de oportunidades e igualdad de resultados

AR: El error fundamental de la Logse fue obsesionarse con la igualdad. El alumno que no es capaz o no quiere esforzarse no va a progresar, por lo tanto la equidad ya está malograda. Se ha tomado la igualdad como punto de llegada y no de partida, que es la única admisible. Ningún alumno que quiera esforzarse tiene que ver limitado su derecho a aprender y, al que no quiera esforzarse, no podemos protegerle. De todas maneras, el alumno brillante sale adelante con un mal sistema pero es que en la educación pública debemos fijarnos en los que tienen dificultades y quieren aprender.
 
Me volví a acordar de Frigerio con lo de "igualdad de inicio"... ¿Por qué seguiremos insistiendo con eso de "garantizar el egreso"? Ingreso y permanencia parecen lógicos, ahora ¿el egreso? Polémico lo de "Ningún alumno que quiera esforzarse tiene que ver limitado su derecho a aprender y, al que no quiera esforzarse, no podemos protegerle". Imagino algunas respuestas de algún amigo a esta premisa...

BGV: El caso es que tenemos un sistema con el fracaso escolar de los más altos de Europa.

AR: Hablamos de fracaso escolar cuando el alumno no promociona. Pero el fracaso también es ver si ha aprendido lo que debería saber. Pero nadie dice que no se deba evaluar el sistema, deberíamos analizar qué se hace mal. Y uno de los principales errores es que cada vez más se han ido rebajando los contenidos. Sólo hay que ver los libros. Si, como mantienen los pedagogos, el conocimiento está en internet, para qué vas a aprender en un libro quién fue Colón si está en Google. No se dan cuenta de que internet puede ser un lío terrible para gente que no tiene los recursos para discernir.
 
¡Uy, uy, uy! ¡Palazo para los promocionistas de la hiperconectividad! La típica confusión entre "información" y "conocimiento". Resuelve bien dentro de su línea de pensamiento. Sin embargo, tengo dudas. Me parece muy interesante redefinir el trabajo que debemos realizar de lo que se desprende de la última oración...

BGV: Pero está de acuerdo en que habría que ver qué se hace bien y mal.

AR: El sistema necesita una evaluación. Las metodologías innovadoras tienen poca base empírica. Deberían ponerse en marcha en sitios muy concretos, en proyectos piloto. Innovar es cambiar algo para bien. Si se quiere plantear una metodología nueva, tiene que haber una base que la avale. Yo estoy contra la innovación por la innovación. Hay que probar y evaluar.
 
Innovar parece marketinero... ¿Se animarán a evaluar exahustivamente los promotores de nuevas metodologías sus propias acciones y métodos? ¿Cuál debería ser el piso mínimo de base empírica para aceptar la puesta en práctica de cualquiera de esas nuevas metodologías? ¿Se están encargando de eso los que gobiernan el sistema o "por marketing" estarán probando masivamente lo que en unos años nos dirán que no sirvió tanto?

BGV: En Gran Bretaña, en esa evaluación, apostaron en su día por hacer públicas las reválidas. Se han llevado sorpresas, como que hay colegios públicos de zonas humildes que lo están haciendo muy bien. Pero aquí los sindicatos se niegan en redondo.

AR: Podría ser positivo, no veo por qué hay que tener miedo a las evaluaciones y que sean públicas, teniendo en cuenta el contexto del tipo de alumnado. Si se evalúa algo, conviene conocer luego los resultados.

Sin medias tintas... Evaluación intergral...
 
BGV: ¿Deberían estar más claros los límites de lo que hace la escuela y lo que se hace en casa?

AR: Si en tercero de la ESO tienes a un maleducado, la culpa no es del profesor. Pero se cometen errores similares en casa y en la escuela. Se opta por lo más cómodo. Los sobreprotegemos y los estamos dejando desnudos. Se habla de quitar los exámenes, por ejemplo, cuando precisamente la educación tiene que ser una carrera de obstáculos porque los alumnos tienen que saber vencer dificultades, resolver problemas, tener capacidad de gestionar un fracaso, de tolerar la frustración. Se habla de educar en valores y la resiliencia no es uno de los que más suene.

No sé si es buena la respuesta. Coincido con la respuesta pero me da la sensación que la pregunta podría haberse abordado desde otro lugar... "¿Cuales son las diferencias entre uno y otro agente educador?", por ejemplo... ¿Qué se espera de cada uno? Roles...
 

BGV: ¿Hacen falta tantos deberes como se mandan en España?

AR: Demasiado deberes y mal elaborados son una estupidez. Unos deberes que no pueden realizar solos los alumnos no están bien puestos.
 
Tarea para el hogar. Me acordé de la maestra de Bella(6) en la primera reunión de padres: "enviaré tarea para el hogar todos los días. El objetivo es que los chicos comprendan una rutina y que hay actividades fuera de la escuela que ayudan en lo que estamos aprendiendo en ella". Completa con lo que dice Royo... Pienso en lo bueno que sería "normalizar" estas ideas para todos desde una política pública. Imagino guías de trabajo impresas gratuitamente por los ministerios para cada alumno en cada tema de la currícula o algo parecido...
 
BGV: Antes hablábamos de los cocineros. Los deberes son entrenamiento, si están bien puestos. En un país de grandes logros deportivos, no parece que tengamos en cuenta lo duro que es llegar hasta ahí.

AR: Es que las cualidades que se ven en el deporte como positivas, son las que se quieren desterrar de la educación. Cualquiera elogia a Nadal pero, si se habla de alta cultura, se considera elitista, segregador, clasista. No sé qué tiene de malo el elitismo si los que llegan arriba son los que se lo merecen. ¿Queremos una meritocracia? Eso es que lleguen los más capaces, los mejores, los más honrados. Ahora no lo estamos viendo en política, por ejemplo, donde, aunque creo que hay muchos honrados, no suelen llegar a lo más alto los más capaces.
 
Otra estupenda respuesta que sintetiza lo que vengo pensando desde hace un largo tiempo... Recuerdo en este momento mis primeros años de docente y mis peleas con las maestras más tradicionales de las escuelas en las que trabajé: las reivindico, les pido perdón... En algo tenían razón... Hacían un gran trabajo...

BGV: El hecho de haber arrinconado los conceptos de esfuerzo y disciplina, ¿cree que ha tenido efectos en la sociedad en general?

AR: No fortalece la responsabilidad individual. Creo que nos hace falta, antes de quejarnos de todo, un poco más de compromiso y de autocrítica, apelar más a la responsabilidad individual. Soy de los que piensa que, si cada uno de nosotros intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor posible, eso tiene un efecto contagioso.


¡Magnífico! Para anotar: responsabilidad individual, compromiso, autocrítica... No tengo mucho más para agregar... 


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