A propósito de posibles despidos en Conectar Igualdad... Hagamos las cosas bien...

En estos días se cumplen 2 años desde el anuncio oficial de la finalización del proyecto OLPC. Nacido en el año 2005, las siglas en inglés definen “una computadora portátil por chico”, aunque el proyecto suscitó algunas críticas en sus inicios, recibió el apoyo de grandes organizaciones internacionales, como Naciones Unidas y el impulso de gigantes del sector tecnológico como Intel, Google o Ebay. En poco más de diez años el proyecto prácticamente ha desaparecido a nivel global y sólo sobrevive en algunos países o regiones en forma independiente.

Sobre la base de modelos similares, los llamados “One to one”, varios países, entre ellos Argentina, diseñaron sus propios programas. Todos, tanto los que estaban bajo la órbita OLPC como los independientes, se basaron en una idea relativamente simple y sumamente atractiva: ofrecer oportunidades educativas para los niños de las regiones más aisladas y pobres del mundo, dando a cada uno, una computadora portátil de bajo costo; entre nosotros lo que llamamos “netbook”. En Argentina se implementaron programas nacionales como Conectar Igualdad y también jurisdiccionales como el Plan Sarmiento en Ciudad de Buenos Aires o el Joaquín V. González en La Rioja, entre otros.
En los últimos días, uno de ellos, Conectar Igualdad, ha reaparecido en el debate público a partir del cambio de gestión del gobierno federal, su reorganización y la denuncia del posible despido de 1100 agentes que forman parte de un programa que daba soporte pedagógico a la entrega de netbooks y que paralelamente desarrollaba software libre para uso educativo. Lamentablemente, la exposición pública de una política educativa vuelve a centrarse en el conflicto y no en el desafío. Pero lo más desesperante es que lo ocurrido nos muestra nuestra eterna confusión entre evaluación de políticas públicas y publicidad de actos de gobierno. Imaginemos lo bueno que sería evaluar el programa que daba soporte pedagógico a Conectar Igualdad. Por ahí de la acción de evaluar sale que 1100 eran un montón! Por ahí, lo contrario... Ahora, justificar una política pública porque "algo estaban haciendo por dar sentido pedagógico a la entrega de netbooks" no alcanza. Se impone abandonar el "masomenismo". Imaginemos, en todo caso, una evaluación exhaustiva y en profundidad de los avances o no avances que aparejó la distribución de más de 6 millones de netbooks (el número sale de la suma de los equipos que oficialmente dicen haber distribuido los programas).
Evaluar sistemáticamente los programas y obtener datos empíricos de impacto podrían hacer que las orientaciones de la política educativa cambien. Es cierto que algunos se convierten en grandes detractores de rigurosas pesquisas ya que atentan contra el statu quo, y porque no, hacen peligrar sus actuales puestos de trabajo... Pero en realidad programas como estos, muy a nuestro pesar, están siendo revisados en todo el mundo por su bajo o nulo impacto en la calidad de los aprendizajes obtenidos por los chicos. Algunos como el sociólogo Alejandro Artopoulos, ex consejero del plan Conectar Igualdad y director del Laboratorio de Tecnologías del Aprendizaje de la Universidad de San Andrés (Udesa) son tajantes en sus reflexiones: el capítulo argentino (y no sólo el argentino) fue un verdadero fracaso.
 
La mayoría de las investigaciones publicadas tienen base en el impacto social del uso de la netbook. En este sentido, los resultados parecen relativamente alentadores: los chicos y las familias han usado las netbooks y son vistas como algo bueno en el ámbito familiar y social. Posiblemente estos avances que poco tienen que ver con lo pedagógico, obturen la visión sobre los otros datos empíricos que circulan que demuestran que los proyectos en su fase educativa nunca llegaron a despegar del todo. El tema es que basados en el “achicamiento de la brecha digital”, que no está nada mal, nunca pudieron tomar relieve pedagógico... En Latinoamerica existen dos estudios realizados para analizar el impacto de las netbooks en la escuela, uno realizado en Perú, en 2012 y otro en Uruguay, en 2014, este último a cargo del Instituto de Economía de la Universidad dela República y financiado por el Plan Ceibal y la AdministraciónNacional de Educación Pública (ANEP). Ambos estudios concluyen que el impacto del proyecto ha sido nulo. Los resultados sugieren que en ambos países no ha habido impacto positivo ni en matemática y ni en lectura a nivel general, ni tampoco según nivel socioeconómico. Apuntan a la falta de formación especifica de los maestros y profesores y al mal uso de las computadoras, como una de las posibles causas de este resultado. "Las netbooks se utilizan en clase fundamentalmente para buscar información en Internet”, aseguran. Una pista sobre por qué es razonable no encontrar un efecto sobre esas habilidades...
Durante el segundo semestre de 2015, la segunda entrega del Tercer Estudio Regional Comparativo yExplicativo (TERCE), coordinado por la Oficina Regional de Educaciónde la UNESCO para América Latina y el Caribe, dio a conocer datos sobre logros de aprendizaje de estudiantes de la región y un nuevo informe sobre los factores asociados a este proceso. El estudio ratifica avances y desafíos en la superación de la crisis del aprendizaje, que afecta especialmente a los más vulnerables en los países latinoamericanos. Esta investigación indica avances en casi todos los países participantes, pero la mayoría de los estudiantes sigue concentrándose en niveles bajos de desempeño en lenguaje (lectura y escritura), matemática y ciencias naturales. Entre los factores asociados, entre los que se encuentra los “recursos del aula”, se remarca que “El uso del computador dentro del ámbito escolar tiende a relacionarse negativamente con el aprendizaje, si bien se aprecian algunas excepciones dependientes del contexto y frecuencia de su uso”.
En este sentido , los reportes complemetarios de PISA (OCDE) demuestran que uno de los factores asociados más importantes para la mejora de la calidad educativa son la mejora de la calidad de los maestros en términos de sus competencias profesionales y la implementación de programas de entrega de libros de texto y materiales educativos de distinta índole, relegando en a segundo o tercer plano el uso de nuevas tecnologías en el ámbito escolar. En este sentido parece que programas como los de provisión gratuita de libros tanto de textos como literarios para cada alumno tienen mayor impacto que las netbooks. En nuestro país Nación y Ciudad de Buenos Aires han avanzado y bien en este tipo de acciones. Pero más allá de los avances y sin abandonar el soporte papel, esta comprobación efectiva parece abrir una puerta hasta ahora inexplorada: la tecnología podría entrar a la escuela por otro dispositivo y no por la netbook. Durante la campaña de las PASO uno de los precandidatos a presidente de la Nación, el ex-senador Ernesto Sanz proponía en su programa la distribución desde el Estado nacional de tabletas Kindle para cada alumno dando acceso a miles de libros precargados o por cargar vía Internet, de acuerdo a cada nivel educativo. Kindle es un lector de libros electrónicos (e-books), un dispositivo portátil que permite almacenar y leer libros digitalizados. Si el libro parece ser más efectivo que la netbook podría ser interesante explorar el uso del libro electrónico que fusionaría ambas tecnologías...
La aparición de otros elementos tecnológicos como las tablets o los mismos smartphones también atentan contra las netbooks. La tecnología cambia rápidamente, se hace más accesible al común de la gente y si lo más importante es estar conectado, la “banda ancha adecuada” para una escuela, pareciera ser un objetivo más interesante que repartir netbooks. Aseguran, ya que no hay números oficiales sobre el punto, que las escuelas del país conectadas no supera el 35% del total y que sólo un 15% tendrían el ancho de banda necesario para conectar el número de equipos que están distribuidos por los programas. En esta línea opina Francesc Pedró, uno de los expertos en tecnologías aplicadas a la educación más reconocidos del mundo, jefe de la División dePolíticas Sectoriales, TIC y Educación de la Unesco: “Las masivaspolíticas de equipamiento han conducido a errores y no han dado losresultados esperados. Hay que dejar de llenar las aulas con netbookse invertir en conectividad. Hoy, un gran porcentaje de jóvenes de 15años en América Latina tiene un smartphone. Hay que aprovechar eluso que hace de ese u otros dispositivos móviles. Se ha ganadomuchísimo en los últimos años en acceso, pero que uno estésentado en un aula llena de computadoras no quiere decir que aprenda.El reto, ahora, es un reto de calidad. Más dinero no se traduce enmejor aprendizaje”
Por lo visto en las investigaciones y lo expuesto por los especialistas se pone en duda el impacto del uso de las netbooks en el ámbito escolar. Un último elemento que dificulta pensar el futuro, más allá de la falta de articulación efectiva con las políticas educativas, es el costo incremental de los programas de este tipo. Este es todo un tema en sí mismo que merecería una nota aparte. Aquí sólo diré que está estudiado (el Plan Ceibal lo ha hecho) que, entre equipamiento irreparable, robo o pérdida, más la obsolescencia tecnológica, cada cuatro años el programa debe renovar la totalidad de las máquinas en stock. Dicho de otra manera las máquinas tienen una vida útil no más allá de 4 años, sacando la batería que dura la mitad de ese tiempo. Un chico que inicia hoy su escuela primaria, necesitará que el Estado le provea por lo menos de 3 equipos a lo largo de su biografía escolar (y el doble en baterías) hasta terminar su secundario. El costo – beneficio no sería el esperado...
Lo ocurrido en estos días en Argentina, sin dudas, convierten este momento en "un buen momento" para revisar nuestras ideas sobre programas basados en el “uno a uno”. Creo que suena temerario, en este marco, proponer finalizarlos “porque sí”, tan temerario como mantenerlos “porque sí“ o profundizarlos con alcances a niveles educativos todavía no comprendidos, “porque sí”. Lo que sí tengo claro es que tal como se plantea el debate desperdiciaremos nuestro tiempo discutiendo en torno al tema, esquivándole una vez más a lo medular. Y para algún desprevenido nada más lejos de mi parte que estar contra el ingreso de la tecnología al aula. Vital es ponerla en su verdadera magnitud y alcance. Darle el espacio que merece. Ni más ni menos. Estamos a tiempo de hacerlo... y de hacerlo bien.

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