La educación. Algo más que escolarización ...


Les traigo algunas ideas muy interesantes de mi amiga Susana Martín... Les propongo leerlas en clave de lo que no se dice o se dice muy poco sobre Educación en estos últimos tiempos... Espero les guste...


El valor de la educación como herramienta del desarrollo personal y social, transformador del orden social, vector fundamental para lograr igualdad y combatir la exclusión. ha sido sostenido por diferentes actores, independientemente de las ideologías y posicionamientos políticos.
En general las propuestas en esta área de diferentes sectores de la política nacional coinciden en que es necesario mejorar la calidad educativa con mayor inversión, docentes mejor formados, proponiendo nuevas transformaciones curriculares, y más tiempo de los chicos en la escuela, con propuestas de jornadas extendidas o doble jornada.
El fracaso de las políticas públicas educativas en los últimos años en nuestro país muestran, que las inversiones, las modificaciones curriculares, (especialmente en planes de formación docente), las transformaciones edilicias y mayores recursos en general, si bien constituirían factores importantes en los procesos de mejoras no han sido suficientes.
Más horas en la escuela reproduciendo procedimientos, espacios y contenidos parece representar más una medida de contención para las familias que propuestas transformadoras para desarrollar múltiples inteligencias en los alumnos.
Mejorar los planes y extender los años de formación docente parece importante en la preparación técnica específica de los futuros docentes; pero ser mejor docente, estar mejor preparado para atender y comprender las múltiples complejidades en las que se despliegan las tareas docentes, parecería estar fuertemente ligado con las trayectorias escolares, con la socialización y los saberes previos de los futuros docentes. Con la educación formal e informal que recibió ese docente.
Deberíamos preguntarnos entonces cuáles son las variables que intervienen para garantizar calidad y resultados en los procesos educativos.
En primer lugar es necesario acordar que la educación de un país es el resultado de procesos educativos formales, no formales e informales
La educación se manifiesta a través de la enseñanza formal o regular, de la enseñanza no formal y de la educación informal.
La enseñanza formal o regular es aquella que está estructurada y se entrega de manera sistemática y secuencial. Está constituida por niveles y modalidades que aseguran la unidad del proceso educativo y facilitan la continuidad del mismo a lo largo de la vida de las personas.
La enseñanza no formal es todo proceso formativo, realizado por medio de un programa sistemático, no necesariamente evaluado y que puede ser reconocido y verificado como un aprendizaje de valor, pudiendo finalmente conducir a una certificación.
La educación informal es todo proceso vinculado con el desarrollo de las personas en la sociedad, facilitado por la interacción de unos con otros y sin la tuición del establecimiento educacional como agencia institucional educativa. Se obtiene en forma no estructurada y sistemática del núcleo familiar, de los medios de comunicación, de la experiencia laboral y, en general, del entorno en el cual está inserta la persona.
Entendida así la complejidad de la educación es importante señalar que la escuela no es la única institución responsable del proceso educativo y en todo caso es la institución responsable por excelencia de la educación formal.
En general en nuestro país las políticas públicas en educación se han orientado a garantizar mayor inversión en la educación formal, tal es el caso de la ley de Financiamiento educativo que garantiza una inversión piso del 6% del PBI y a propiciar reformas curriculares en los niveles medios NES y de formación docente, extendiendo los años de formación a cuatro, entre otras
En el campo de la educación formal estas decisiones no impactaron en la retención de los alumnos en el sistema ni en los resultados de los aprendizajes.
La calidad educativa ha disminuido; el 52% de los adolescentes argentinos no comprenden lo que leen y sólo el 44% termina el secundario en tiempo y forma. Argentina ocupa el puesto número 7 respecto de su calidad educativa en la región y más del 15 % de los jóvenes integran el grupo de los que ni estudian, ni trabajan.
El 25% de los alumnos que cursan la enseñanza obligatoria en el país (primario y secundario) alcanza buen nivel educativo y el restante 75% no tiene los niveles mínimos necesarios y suficientes para considerar que esté educado, lo que según algunos analistas debería interpretarse como “un fraude educativo”.
En este contexto la escuela de gestión estatal parece ser destinataria de los alumnos pobres y de clase media baja, y la escuela de gestión privada para alumnos de clase media y alta. Esta situación muestra como la escuela ha perdido su misión igualadora e inclusiva y se ha transformado en otra variable de exclusión e inequidad, profundizando las diferencias y las brechas.
No hay dudas que una parte importante de la responsabilidad en la educación la tiene la configuración del sistema educativo, responsable de la educación formal y no formal.
Todos los distintos sistemas educativos que han experimentado importantes mejoras en diferentes países lo han logrado fundamentalmente por cambios estructurales y porque han creado un sistema que es más eficiente en tres aspectos: conseguir gente más talentosa que se interese por la docencia, desarrollar a sus docentes para que sean mejores instructores y garantizar que estos instructores se brinden en forma consistente a todos los niños del sistema.
Ante este panorama dos actores silenciosos asisten al deterioro de la educación en la Argentina: la sociedad y la política.
La agenda de la educación debe ser asumida con profundidad por todos los sectores de la sociedad. Los gobiernos tienen una responsabilidad fundamental en este campo, pero se requiere que haya un gran acuerdo, un pacto nacional en el país, entre políticas públicas activas, responsabilidad social de la empresa privada, y de los medios de comunicación, y movilización de la sociedad civil.
Una concertación es imprescindible, que defina nuevos sentidos y direccionalidad a la educación en la Argentina.
Seguramente esta nueva visión exige redimensionar el valor formativo de la familia, la escuela y de otros agentes educadores. Nuevos espacios institucionales, los mejores docentes, diversas estrategias para que los niños y jóvenes desarrollen las habilidades necesarias para adaptarse rápidamente a un entorno cambiante y sentar las bases para altos niveles de adopción tecnológica y de innovación. y especialmente garantizar igualdad de condiciones para acceder a la educación y una educación permanente.
En algunos países que han obtenido desde el año 2000 los mejores resultados en educación, por ejemplo Finlandia, para ser profesor es necesario tener un magíster en educación. Además, acceder a un pregrado en pedagogía está reservado únicamente para quienes tengan los mejores promedios. Lo anterior permite que quienes ejercen la profesión estén realmente interesados en la investigación y contribuyen a mejorar la calidad educativa. El docente es una de las figuras más respetadas, valoradas y queridas.
La igualdad de las condiciones de acceso a la educación está garantizado por un sistema igualitario: la escolaridad es obligatoria de los 7 a los 16 años (los alumnos acuden a la escuela local). Es gratuita, de tiempo completo para los estudiantes y esta gratuidad incluye la asistencia sanitaria y el comedor para las escuelas primaria y secundaria. Durante toda la escuela elemental (peruskoulu) de 7 a 16 años, todos los libros y materiales escolares son gratuitos y dados por el mismo centro. Los alumnos que viven lejos de la escuela - a más de 5km - pueden pedir el reembolso del costo del transporte. Los alumnos que tienen dificultades de aprendizaje recibe la asistencia de un profesor especialista (eritysopettaja), que puede ir a clase para guiarlo o bien trabajar con él de manera separada.
Para algunos analistas el éxito "El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales”
Priorizar la educación no es una opción. La educación es un derecho que tienen los ciudadanos en una democracia, y es decisivo para el crecimiento, el desarrollo y la inclusión social.
Es hora de dejar las retóricas, relatos y promesas, es tiempo de integrar esfuerzos colectivos para convertir este derecho en una realidad.
La Organización para el Desarrollo Sustentable de la UNESCO (EDS) promueve la adquisición de competencias tales como el pensamiento crítico, la elaboración de hipótesis de cara al futuro y la adopción colectiva de decisiones.
La madurez y consolidación de las sociedades democráticas son sostenidas por el desarrollo de las capacidades individuales y por la capacidad que tenga la sociedad para integrarlas y hacerlas funcionales a los proyectos colectivos de país. Por esto cuando la sociedad en general o un país se preocupa, ocupa y plantea como prioridad la mejora de su educación, en realidad está confiando en su potencial transformador para generar progreso social y el desarrollo humano, global y sostenible.
Las transformaciones son posibles con un cambio de mentalidad, con decisiones políticas en materia educativa y con la concienciación social de la necesidad y urgencia de estos cambios.
El cambio hacia un modelo de desarrollo humano, ecológico y sostenible supone un cambio de mentalidad y una concienciación social de la necesidad de estos cambios. Es por ello que se ha de intervenir desde la educación formal, no formal e informal a través de una Educación para el Desarrollo.

 

Susana R. Martin
Lic/Mg en Educación

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