Tecnología y engaño: horrendo mensaje...

Mientras leía la triste noticia de la muerte de esta chica de 19 años llamada Daiana, la televisión prendida completaba el paisaje sonoro en mi living. Las hipótesis de su muerte se sucedían en cada párrafo de mi lectura. Entre una de esas hipótesis la conexión con otra muerte, la de Juan, un hombre de 38 que se arrojó a las vías del tren en cercanías de la estación de Laferrere, el mismo sábado en que encontraron a Daiana muerta. Según las mismas noticias, los investigadores siguen cruzando datos pero ya pudieron determinar que ellos se conocieron hace 9 meses en un boliche y que casi con seguridad se hayan encontrado ese viernes por la tarde-noche en las cercanías del lugar donde supuestamente Daiana tendría una entrevista de trabajo… La relación en secreto se habría mantenido durante estos últimos meses… Las dudas, igual persisten… Lo raro hasta aquí, pensaba, "lo naturalizado que tenemos por estos tiempos las muertes violentas"…
Mientras tanto en la tele pasan la publicidad de Personal 4G, cuyo link publico aquí. A los 34 segundos de propaganda algo conectó entre las dos cosas y me surgieron un par de reflexiones que necesité compartir…
En principio les aseguro que el mensaje de la publicidad me cabreó. Soy papá de una adolescente de 19 años y otra de 14 por lo tanto sé lo difícil que es encontrar estrategias frente a sus miedos, sus desafíos, su "adolescencia" en la actualidad. Pero esta publicidad les aseguró me cabreó... “Tecnología y engaño…” debiera llamarse, más que “Piloteo”. No digo que algo similar es lo que efectivamente haya sucedido con Daiana y muchísimo menos intento en estas líneas realizar algún atisbo de culpabilizacion de la víctima. Al contrario, sólo me detuve a pensar cuál era el mensaje que como adultos le estábamos brindando a nuestros jóvenes en este spot y cuánto hacemos como sociedad para cuidar a nuestros pibes…


Alguna vez me explicaron que la publicidad es comunicación en estado puro, que tiene capacidad de transmitir ideas e información en espacios muy breves de tiempo o de espacio a muchas personas a la vez, con mensajes claros, directos, fácilmente interpretables por el receptor. También me explicaron que la principal característica de la publicidad no es otra que la manipulación que tiene, ya que ese es su fin, el objetivo de convencer para consumir algún producto o persuadir, muchas veces sutil e imperceptiblemente sobre algún tema en particular. Los medios de comunicación ejercen una enorme influencia en todas partes. Menos posiblemente, de lo que algunos teóricos clásicos de la comunicación aseguraban. Igual, es claro, que la publicidad, que usa estos medios como vehículo, posee una poderosa fuerza de persuasión, modelando actitudes y comportamientos en el mundo de hoy.
Los jóvenes son uno de los grupos emergentes de consumidores. Las empresas lo saben, sobre todo las empresas de tecnología y ligadas al ocio. Fue allí donde se me ocurrió plantearme porque no “exigir” como sociedad a estas mismas empresas, cierta ética y autorregulación a la hora del lanzamiento de sus productos y de la emisión de mensajes a través de los medios particularmente cuando están orientados a jóvenes y chicos, haciéndoles entender que no todo puede estar permitido.
Con absoluta sinceridad no quiero forzar una conexión que seguramente no existe entre los dos hechos. No quiero ponerme en moralista pero, el mundo de los adultos, el que produce e intenta “venderles” a los jóvenes debe comprender que las enseñanzas éticas o morales que muestran los medios deben "cuidar" a la población objetivo. Entiendo que su propósito no sea precisamente la Educación pero es una verdadera lástima que reparemos poco o nada en eso. Imagino una política pública ligado a lo educativo en Argentina en este sentido... Cuidemos a nuestros pibes… Hagámonos cargo…

NOTA: hurgando en proyectos de la misma agencia publicitaria encontré éste con otro mensaje más o menos similar... Sigo enojado... Un poco más...

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