La Evaluación en Educación en la Ciudad de Buenos Aires: una gran oportunidad

Tras el fallido intento del oficialismo a finales del año pasado vuelve a ponerse en tratamiento en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un proyecto para crear un Instituto de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa. No me cabe duda y es bueno reconocerlo (aunque sea escasa su propuesta) hay un primer hecho plausible del oficialismo: poner el tema en la agenda del debate. Así, en esta instancia, al proyecto del Poder Ejecutivo reformulado, se le suma hoy la propuesta presentada por el bloque UNEN.
En este blog he tratado el tema ya en dos oportunidades por lo que en esta ocasión elegí presentar una síntesis apretada, en tres puntos, de un análisis que realicé de los proyectos presentados. El fin: comprobar si alguna de las ideas y contribuciones que anduvieron dando vuelta durante este tiempo, han tenido algún reflejo tanto en la reformulación del oficialismo como en el nuevo proyecto presentado por la oposición. Existe un tercer proyecto del FPV que se verá reflejado en parte ya que más allá de buscar una organización en materia de evaluación lo realiza en un marco muy similar al que actualmente está en vigencia.
El análisis, mucho más meticuloso por cierto, excede el marco de esta nota y es producto, de alguna manera, de los aportes de muchos con los que vengo trabajando desde hace largo rato en estos y otros temas. Una de esas personas, la genial Licenciada y Magister Susana Martín, de la que cada día aprendo más y más… De cualquier manera, como "buen alumno", la relevo de todo lo que acá diga ya que esta nota, como todo lo escrito en este blog, es de producción personal e individual...
La primera de esas ideas o contribuciones a chequear es en torno a la cuestión de la Evaluación educativa como parte de un proceso más general. Ya anuncié hace unos meses, en este mismo blog, que el proyecto del Ejecutivo consideraba la Evaluación separada del proceso general educativo. Casi con seguridad, la equivocación proviene de separar el Planeamiento Educativo de la Evaluación, creando, tal como hoy existe en la Ciudad, dos direcciones generales diferentes para lo que desde un punto de vista educativo son parte de un todo. Tal como decía en un anterior post: “considerar a la evaluación como parte del proceso de planeamiento que incluye diagnóstico y apreciación de metas y resultados o que evaluar sea sólo una comprobación de resultados, no es lo mismo. Estas concepciones determinan espacios, instancias y áreas responsables diferentes.Para el primer posicionamiento la evaluación es parte de las instancias organizativas de un área de Planeamiento educativo. En el segundo, donde sólo se verifican resultados de políticas no necesariamente debe darse desde eseámbito”. Para mi visión, reitero, un lamentable error… Error que “miniaturiza” a la Evaluación…
Por lo tanto, mientras el proyecto del gobierno mutila, de alguna manera, la responsabilidad política y funcional del Ministerio de Educación para evaluar la educación y el sistema educativo en su conjunto, uno de los proyectos de la oposición el de UNEN recupera dicha facultad política para ese Ministerio, proponiendo una visión ampliada, integradora y formativa de la evaluación y dejando de lado la mirada restrictiva de sólo contemplarla en su función estadística. De esta manera, el proyecto presentado por la oposición crea el marco jurídico para el diseño de una política general de evaluación y no sólo propone la creación de las instancias responsables. En esto un buen paso adelante…
El segundo elemento para tener en cuenta es la restrictiva mirada de la evaluación del Ejecutivo. Intentando definir en los artículos 2° y 3° del proyecto, conceptos como el de equidad y el de calidad, limita y empequeñece la evaluación a sólo estas dos dimensiones. Todos aquellos que trabajamos en Educación tenemos claro que éstas son sólo dos de las múltiples que deben ser abordadas por la evaluación en Educación. Es posible que algunas “palabras de moda” deban estar contempladas en la ley. No lo niego. Sin embargo, restringir el alcance de la Evaluación sólo a esas “palabras de moda” sería una equivocación imperdonable. Estamos frente a la posibilidad (“momento histórico” si quieren agregarle algo de épica) ante la falta de una Ley General de Educación que la Legislatura adeuda desde su creación en 1997, para que Buenos Aires implemente una política de Evaluación de la Educación y de su sistema educativo que supere el snobismo, y en donde se convierta la Ciudad en un faro nacional e internacional en esta materia… Deberíamos, entonces, ser lo suficientemente ambiciosos para que esa política sea la mejor. Trabajar desde el “snob” sólo nos daría una herramienta que, a poco de arrancar, seguramente deberíamos repensar por lo restringido de su alcance. El proyecto de la oposición contempla esta mirada amplia incluyendo muchas de las dimensiones ausentes a partir de la definición de “evaluación” y el detalle de sus objetivos tanto en el art. 3° como en el art. 4° de la propuesta.

Hasta acá un diferencial muy interesante: más que la creación de estructuras organizativas, la definición de lineamientos generales para una política sobre la Evaluación de la educación y el sistema educativo de la Ciudad.
Por último, un tercer elemento, la creación de una instancia que colabore en la consecución de los objetivos de una política en Evaluación. Más allá de que ambos crean una instancia externa más o menos autárquica y que el proyecto de la oposición no sustituya las facultades del Ministerio de Educación, manteniendo un área específica en la orgánica ministerial, los dos definen de manera diferente la orgánica y el gobierno de ese nuevo instituto.
En el caso del proyecto del Ejecutivo se crean instancias de dirección colegiada de ese organismo, denominado “Instituto”, confundiendo “participación” de los sectores involucrados en el proceso educativo con “poder de decisión política” de esos mismos sectores. Decisión política que bajo ningún punto de vista puede ser sustraída al Poder Ejecutivo. Participar no es decidir. Simplemente, es una cuestión de representación y legitimidad en un marco republicano: ningún estamento es más representativo y legítimo para definir política que un Poder Ejecutivo elegido por el conjunto de la ciudadanía. Todos los demás son representaciones y legitimidades parciales que pueden asesorar en la creación de una “buena política” pero nunca definirla.

Por otro camino, el proyecto de UNEN, cambiando la denominación por la de "Unidad", propone una representación parlamentaria con la designación de tres directores generales a propuesta de la Legislatura. ¿Es posible que alguno vea esto como un avance sobre otro poder, producto de la propensión de nuestras legislaturas a “pensarse” cogobernando con los ejecutivos? ¿Es posible que alguien argumente que de esta manera podría desvirtuarse con una "representación popular mediada" un organismo de neto corte “técnico”, cambiándole el sentido y orientándolo, en última instancia, sólo al control de lo que hace un Ejecutivo? (algo parecido al rol de una Defensoría del Pueblo o una Auditoría General). Y sí, es posible. Aunque queda claro que en el debate técnico podrían superarse estos posibles defectos. Sin embargo, la designación de un Director Ejecutivo elegido por concurso nacional o internacional, como bien propone el proyecto de UNEN, incorpora un elemento diferenciador que coadyuva en la construcción de una "estatalidad inteligente" ligada a políticas públicas sostenidas en el tiempo, renunciando por una vez, al uso del Estado como mero instrumento de la política sectorial. En síntesis, de una “conducción política colegiada” a una “conducción técnica unipersonal” plantando bandera frente a la "naturalización" de la participación de las corporaciones en un cogobierno del sistema educativo, algo que esta administración intentó en sus primeros años y abandonó, equivocadamente, ante los usuales problemas con los que se enfrenta cualquier gestión...
De esta manera y sin conducción colegiada, no habría dificultades en que ese Director Ejecutivo y la estructura organizativa creada, convivan con estamentos de participación (ahora sí colegiados) como pueden ser Consejos Académicos o de Asesoramiento con los que se amplía la participación a diversos sectores ligados directa o indirectamente a la tarea educativa. Ambos ámbitos además garantizarían la incorporación de excelencia académica, elemento que no está puesto en duda por ninguno de los interesados en la aprobación de estos proyectos.
Hay tres o cuatro elementos más de similar interés para remarcar en ambos proyectos. Pero no quiero abundar en ellos ya que una posible consecuencia de una profundización sin acuerdos previos sería una mezcla de conceptos que muchas veces terminan convirtiendo este tipo de leyes en verdaderos “Frankenstein” legislativos…
No dudo que los legisladores de la Ciudad, ante tremendo desafío, utilizarán toda su inteligencia para llegar a la aprobación de una ley que supere las miradas particulares de los sectores, convirtiendo este hecho en uno de los de mayor importancia en materia educativa para nuestra Ciudad desde el arribo de la Autonomía. Creo que están en condiciones de hacer bien las cosas… Hay material para hacerlo… Creo que sólo hay que tomar la decisión...

En estos links podrán encontrar los proyectos con trámite parlamentario al momento de la publicación de esta nota
Proyecto del Poder Ejecutivo
Proyecto del Bloque UNEN
Proyectodel Bloque FPV


Posterior al cierre de esta nota fue presentado un cuarto proyecto del bloque MST. En breve estaré generando un link al archivo digital.

Comentarios

  1. Hola Flavio , de la lectura me surgen algunas cuestiones, coincido plenamente en la idea de evaluación que debe tener todo proyecto que busque hacer relevante este tema y que quizás no le ves reflejado en el proyecto del oficialismo. Pero yendo a otras cuestiones ,vos creés qué puede se puede crear por ley algo más o menos autárquico .como instancia externa de evaluación? tal cual afirmás. Las leyes pueden quedarse a mitad de camino.? Porqué se sigue sosteniendo que un ente autárquico le quita competencias al propio Poder y organismo que s responsable de la evaluación y definición de políticas? Todos los entes autárquicos que hoy existen ,llevan a eso ?
    cómo puede sostenerse en unas estructura del Ministerio una supuesta autarquía patrimonial y financiera, dónde entra esto e una ley de presupuesto general de la ciudad? Entiendo lo del Directorio-para pensar'.Pero también coincidimos que sería al menos raro! en la Unidad que los Directores adjuntos sean elegidos por la legislatura y en base a la ley6 ! esto creo tratás de aclararlo. Vos decís' el proyecto presentado por la oposición crea el marco jurídico para el diseño de una política general de evaluación y no sólo propone la creación de las instancias responsables',faltaría entonces un marco jurídico? y esto o salva el proyecto de UNEN, pero porqué la creación de la entidad autárquica "mutila la responsabilidad política y funcional del Ministerio"-Leo el proyecto de UNEN Y no me queda claro cuál es la real función de la Unidad,porque tiene plata y Dirección casi autónoma pero está en realción jerárquica inferior y cas no toma decisiones, parece que colabora,contribuye ,elabora algún tipo de información general, entonces me parece que el proyecto de UNEN se queda en generar un marco jurídico como decís pero es bastante contradictorio e el organismo creado .No sé me parece bueno que lo vayamos pensando y la oportunidad que decís que hay para ponerlo en agenda y llegar a acuerdos que "superen las miradas particulares

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  2. La evaluación de una mitad de los docentes está regulada por otra ley (Estatuto) y la de la otra mitad por el mercado: ambas evaluaciones tienen consecuencias directas en el trabajo docente. Supoponés una tercrea evaluación que compite con las anteriores pero tiene menos "enforcement" legal y con una nueva estructura paralela a las Juntas.
    Sea autárquico o no, la evalución de los docentes sólo sería una "investigación evaluativa".
    Para la evaluación de los alumnos o las instituciones, en ese contexto, alcanza con una Dirección y de hecho se podría evaluar hoy mismo y no hacerlo o hacerlo a medias es una decisión política.
    O sea, sin cambios de fondo vas a tener -en el mejor de los casos- buenas evaluaciones técnicas que van a causar mucho barullo (tipo las PISA) sin consecuencias reales.
    Si no hay proyecto escuela con objetivos públicos y responsabilidad por los resultados sea instituto, unidad o dirección nos va a servir a los académicos para escribir papers pero poco más.
    Mariano

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