Mintieron...

“La mentira política tradicional, tan saliente en la historia de la diplomacia y de la habilidad política, generalmente se refería a secretos auténticos -datos que nunca se habían hecho públicos- o bien a intenciones que, de todos modos, no poseen el mismo grado de certidumbre que los hechos consumados. [...] Las mentiras políticas modernas tratan eficazmente de cosas que de ningún modo son secretas, sino conocidas prácticamente por todo el mundo […] En otro términos, la diferencia entre la mentira tradicional y la moderna a menudo equivale a la diferencia entre esconder y destruir”.
Este párrafo es parte de una exhaustiva descripción del concepto de mentira que Hannah Arendt en su conocido ensayo “Verdad y Política” que nace de la polémica generada de su libro “Eichmann en Jerusalem: la banalidad del mal”. Y es un buen disparador para proponerles un ejercicio: ¿Cuánto importa o no el que sea verdad o mentira que hayamos logrado una inversión en Educación del 6% del Producto Bruto Interno?
Hace unos días por Twitter cruzamos algunas ideas sobre esto con Mariano Narodowski. Acá les copio mi tuit original.
Mi afirmación, absolutamente intuitiva, pocos días después fue confirmada por este serio e interesante trabajo realizado por el propio Mariano y Mauro Moschetti, cuya síntesis se publica aquí
Así la afirmación “Argentina invierte el 6,5% de su PBI” de este vídeo pasó a ser un “error”. La revisión metodológica de las cuentas nacionales de la última década, que publicó el mismísimo INDEC en estos últimos días aclara en toda su dimensión una nueva “mentira” de esta década: en educación nunca se llegó a alcanzar: el 6% del PBI.
Y así como este recálculo demostraría que en al año 2008 se pagó por demás, deuda externa argentina atada al crecimiento, por un total de u$s 2.361 millones de dólares, el mismo cambio de base demuestra que con los nuevos números del PBI y por cumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo que impone el piso “mágico” del 6% se ha generado una deuda de inversión equivalente a un año de ejecución del presupuesto consolidado Nación - Provincias. Unos casi $83.000 millones. Todo un número…
Casi para finalizar no quisiera olvidar las veces que hemos escuchado esgrimir ese 6% del PBI como uno de los pocos logros de este proceso en materia educativa, que ya parece no serlo… Y algunas veces, de parte de organizaciones encargadas de hacer el monitoreo de la ley citada. Por cierto, organizaciones sin culpa por la mentira, aunque sí sea una lástima que hayan cumplido el lamentable rol de avalar con su prestigio (seguramente no gratuito para el Estado que mintió) lo que muchos intuíamos que no era verdad…
Un último elemento más para agregar, ya que prefiero que vayan directamente al trabajo. Es difícil construir un país, una sociedad, sobre la base de la mentira. La mentira, en este caso no tanto de lo que supuestamente han invertido nominalmente en Educación. La decisión del 2007 se puede analizar desde un dilema clásico de las ciencias políticas, el de la tensión entre medios y fines: aparentemente el kirchnerismo de esa época (el de esta) pensó que la mentira era una mejor forma de cuidar los fines superiores del “modelo de crecimiento con equidad” que pregonaba. La mentira producto de haber “destruido” la verdad, producto de haber destruido el INDEC, casi como volviendo al párrafo inicial de esta nota, el de Hanna Arendt… Ahora nos damos cuenta que tampoco se cumplió con la Ley de Financiamiento Educativo, ley a la que critiqué en este mismo blog… Y aunque no parece ser un problema en Argentina, no se cumplió con la ley y basta… Una vez más… Otro error del cual el Gobierno no puede salir sin reconocer que todo fue otra mentira...
Si quieren tener acceso al trabajo de Narodowski y Moschetti en su versión completa aquí un link…
Versión sintetizada aquí

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