Corriendo de muy atrás


"Entre los 18 y 24 años los jóvenes argentinos recién están terminando el secundario. Y otros directamente ya ni van..." Escuchado de una señora en la cola de un supermercado


¿Será muy loco pensar que en un futuro cercano definamos el “abandono escolar temprano” como “el proceso de no cursar estudios tras la educación obligatoria”? No, no está mal hecha la pregunta. Aunque algunos quieran vendernos que el mundo se desploma, que Europa podría desaparecer de la faz de la Tierra y que sólo Argentina estaría a salvo de la devastación y la ruina; a esos les aviso que este concepto de abandono no tiene nada de novedoso: la Unión Europea (UE) lo emplea hace más de una década para comparar la formación de los jóvenes entre 18 y 24 años de sus países miembro, como forma de aproximación al futuro de su capital humano.
Desde marzo de 2000, la UE definió en la llamada “Estrategia de Lisboa”, el objetivo de “convertir a Europa en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social”. Se definieron objetivos, calendario, indicadores y puntos de referencia, controles, evaluaciones y mecanismos de cooperación en proyectos de innovación y calidad. El Consejo Europeo decidió aumentar la inversión, promover la educación y la formación a lo largo de toda la vida, definir nuevas competencias básicas e impulsar la movilidad del profesorado y de los estudiantes. Uno de los objetivos fue lograr que el promedio de abandono escolar temprano de los países miembros fuese del 10% en 2010: que el 90% de los jóvenes entre 18 y 24 años esté cursando o tenga estudios superiores (sí, leíste bien 90%). Como no se cumplió el objetivo en 2009 se repitió para 2020, en la “Estrategia de Madrid”. Y aunque reste bastante para que la UE cumpla sus objetivos, las cifras muestran que los países siguen progresando. La tasa de abandono escolar temprano en 2011 era 13,5 %, inferior al 14,1 % de 2010 y al 17,6 % de 2000. En 2011, el 34,6% de las personas de 30-34 años de la UE eran titulados universitarios, frente al 33,5% del año anterior, y al 22,4% de 2000. Aún logrando estos resultados, lo más llamativo son las conclusiones de las evaluaciones realizadas y la crudeza de la disconformidad con los números obtenidos:
“Aunque las cifras más recientes ponen de relieve que avanzamos hacia la consecución de ambos objetivos, la Comisión está preocupada porque ello no es el resultado de reformas cuyo impacto se sentirán a largo plazo, sino más bien un subproducto del alto desempleo juvenil, que se traduce en que más jóvenes permanecen durante más tiempo en los sistemas de educación y formación”. Comisión Europea - Comunicado de prensa - Bruselas, 7 de junio de 2012

Reconozco que me siento raro al leer este párrafo… Imaginemos por un momento que nuestro problema fuera ese: los pibes más allá de los 17 años se quedan más tiempo en el sistema educativo porque no consiguen trabajo… Imaginemos...
En Argentina, las cosas parecen bastante distintas. Y aunque algunos presenten como novedosas y revolucionarias, políticas de retención hasta los 24 años con programas como PROGRESAR, lo cierto es que una porción más que importante de los jóvenes de 18 a 24 años no logró -o todavía está intentando lograr- la acreditación del nivel secundario. Si a esto le sumamos que los que efectivamente finalizan, “en tiempo y forma”, tampoco lo hacen con los conocimientos necesarios para insertarse en el mercado laboral y/o proseguir estudios de nivel superior, debemos suponer que estamos/estaremos en un futuro cercano, en graves problemas.
Es habitual escuchar sobre la espasmódica aparición de estos temas en los medios. Pero sobran estudios realizados por investigadores independientes (poco y nada como trabajo propio de los Estados Nacional y/o provinciales), que muestran números terroríficos y avanzann con conclusiones y propuestas, la mayoría de las veces, desoídas por los que están a cargo de la gestión política…
Entre uno de los estudios observacionales con mayor fortaleza en Educación se encuentra el de analizar una cohorte. Para el que no sepa: una cohorte es un concepto muy útil como análisis cuantitativo y refiere al conjunto de individuos que vivió ciertos acontecimientos durante un mismo período. En verdad, lo bueno de poder seguir una cohorte a lo largo de varios años en Educación, es que nos permite caracterizar dos procesos centrales: el de la deserción y el del fracaso escolar. Si además, como en este caso que mostraré, podemos incorporar datos de la educación de adultos a esa misma cohorte, el seguimiento se hace mucho más interesante ya que además muestra el grado de eficiencia que tienen las políticas remediales en la terminalidad del tramo obligatorio.
Acá les presentó un trabajo hecho sobre la base del que fuera realizado por un equipo de UNICEF para una publicación llamada "La Educación en cifras". El grupo de investigadores realizó en diversas jurisdicciones del país una investigación sobre la cohorte 1999- 2010. En esta pocasión elegí una de ellas a la que generalmente se presenta como el distrito de menores problemas socioeconómicos: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


El gráfico y los datos
 

Fuente: Dirección General de Investigación y Estadística - Ministerio de Educación. Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Relevamientos Anuales.
De cada 100 alumnos que en 1999 asistían con 6 años a educación común, en el año 2010:
  • 15 alumnos habían abandonado la escuela. De ellos, sólo 7 ingresa a educación de adultos, el resto permanece fuera de la escuela,
  • 31 continúan asistiendo, pero repitieron una o más veces,
  • 54 asisten sin haber repetido.
Algunas notas sobre los datos
  1. Existe un incremento de la cohorte entre los 11 y los 13 años: este aumento representa al conjunto de alumnos que cursaron el nivel primario en la Provincia de Buenos Aires, y se inscriben para asistir a la secundaria en la Ciudad. Este ingreso de matrícula subestima la medición del abandono escolar, la cual es posible que alcance una mayor intensidad a la observada en la cohorte.
  2. La disminución del número de alumnos con edad teórica o esperable se manifiesta intensamente en las edades tempranas: entre los 6 y los 9 años, el 10% de la cohorte repitió al menos una vez.
  3. A partir de los 13 años, la cantidad de alumnos en edad teórica cae intensa y sistemáticamente, como consecuencia de la intensificación del fracaso en el secundario. A partir de aquí se da hasta los 18 años la mayor pérdida por abandono: sólo 1 de cada 3 pibes que inician primer año del secundario llega con edad esperable o teórica a cuarto. Los demás repiten o como muestra claramente la declinación de la matricula total abandona.
  4. Si tomamos el dato que sólo el 78,5% de los alumnos que llegan al último año de la secundaria obtienen el título en el mismo ciclo lectivo (el resto queda adeudando materias) los egresados con edad esperable o teórica se reduce a unos 15.000 jóvenes. Este último número nos muestra que de cada 100 alumnos que iniciaron su escuela primaria en 1999 obtuvieron certificación sólo 42. Los demás abandonaron o producto de la repitencia todavía no terminaron.
  5. El caso de Educación de Adultos es algo llamativo. Si bien la modalidad fue creada como remedial para que terminarán su secundario todos aquellos jóvenes mayores de 18 que no hubiesen alcanzado ese objetivo, en esta cohorte se ve claramente cómo a partir de los 15 años ya hay una migración hacia esa modalidad. Por el nivel de egreso del nivel primario es muy probable que el mayor número de esos alumnos estén cursando el nivel secundario en los Centros de Educación de Nivel Secundario, una oferta con un plan de estudios de una duración total de tres años, donde puede finalizarse en menos años dependiendo de los estudios previos de cada alumno. En este sentido un dato interesante: este servicio educativo creció en matrícula 2,3 veces en 15 años aunque el porcentaje de egresados se mantuvo más o menos estable en ese mismo período: más gente accede a la modalidad pero egresan el mismo número de alumnos.
Con estos datos y notas tres posibles políticas para implementar (por supuesto no se agotan en tres...)
I.- Un objetivo debiera ser orientar acciones hacia mejorar sustancialmente el tramo obligatorio de 6 a 17 desechando la idea de que políticas remediales como la Educación de Adultos terminan solucionando lo que no se pudo antes. No digo que deje de existir esta modalidad. Todo lo contrario: digo que parece haber una pérdida de consideración en que un pibe termine su secundario a los 17/18 años. Sin dudas que obtenido este objetivo, la educación de adultos dejaría ese lugar de “remedialidad” al que la están arrinconando y podría reconvertirse definitivamente con objetivos más cercanos a la educación a lo largo de toda la vida.

II.- Hay que trabajar tempranamente el fracaso. Como se ve la repetición y sobreedad se manifiesta ya desde el primer ciclo de la escuela primaria. Hacia allí habría que orientar los mayores esfuerzos y apoyos. Una solución temprana de las causas del fracaso, está absolutamente comprobado, mejorarían sustancialmente los aprendizajes en años posteriores. No es cuestión de “hacer repetir” o “promocionar automáticamente”. La idea es poner “todo lo que haya que poner” para que cada uno de los pibes que lo necesiten durante esos tres o cuatro primeros años de su biografía escolar no se atrase o traslade esos fracasos a edades más avanzadas. Detectar y resolver tempranamente...
 

III.- Habría que revisar todas las políticas de retención de alumnos que vienen desarrollándose en los últimos 15 años ya que no parecieran haber mejorado la situación inicial. Es cierto y para ser justos, posiblemente hayan logrado atemperar el abandono pero no revertirlo. Por otra parte aunque retengan, pareciera no mejorar los aprendizajes. Alguna vez escuché esa triste comparación de la educación como un "paracaidas"... Por eso sería bueno analizar estas acciones con el objeto de introducir modificaciones. Entre ellas la propia Ley N° 898 de Obligatoriedad de Nivel Medio de 2002, los programas de Deserción Cero a partir del 2004, la ampliación de viandas y refrigerios desde el 2000, las Escuelas de Reinserción iniciadas en 2004, la aparición y reconocimiento de los Bachilleratos Populares en 2008 y el Régimen de Becas de Nivel Medio iniciado en 2001. Avanzaré sólo sobre este último elemento para aportar un dato: del total de alumnos que hoy cursan en la Ciudad de Buenos Aires, 2/3 son alumnos becados por este régimen. Actualmente el beneficio está regulado por la Ley N° 2917 del año 2008. Aún así, como bien se ve en los datos un 15% de los alumnos sigue abandonando sus estudios secundarios antes de los 17 años y pocos retoman en la modalidad de adultos (si son menores de 18 también obtienen beca). Como adelanté, si bien puede que hayan logrado retener no han lograron promover. La sobreedad y la repitencia han seguido incrementándose año a año, dos motivos que tienden a desembocar en el abandono...
Mientras pienso en estas cosas imagino entonces una Ciudad, porque no un país, que en breve esté planteándose objetivos como hace poco más de 10 años se planteó la UE… ¿Hemos perdido el tiempo? Posiblemente, pero siempre tenemos una nueva oportunidad. Va a estar bueno no perderla...

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