La escuela "militante"

Estamos frente a un hecho inédito desde la recuperación democrática en Argentina. Después de casi 30 años se está poniendo en duda la necesaria neutralidad política partidaria de las instituciones educativas. La determinación de algún sector de apropiarse del ámbito escolar público con algunas acciones realizadas en el marco del programa “El Héroe Colectivo” de la Dirección de Fortalecimiento de la Democracia de la Jefatura de Gabinete de la Nación inició una fuerte escalada de conflictos. A la luz de algunos hechos pareciera comprobarse que el programa fue y es usado como excusa por militantes de La Cámpora (agrupación política del kirchnerismo) para ingresar a escuelas públicas y realizar talleres con alumnos secundarios donde se trabaja con materiales partidarios (más allá de la parafernalia de la simbología utilizada), que viola claramente con la normativa vigente, normativa que asegura un espacio de formación ciudadana e igualitario en la escuela pública; una acentuada diferencia con la participación estudiantil de muchos alumnos secundarios que militan en sus escuelas a través de los centros de estudiantes y se organizan para realizar reclamos colectivos: organizaciones que forman parte sustancial de una vocación democrática elegida por nuestra sociedad y que debemos proteger y mejorar día a día.
El silencio de algunos, la justificación fácil y descontextualizada de otros, la búsqueda de acciones efectistas que no resuelven el debate central generan un estado de situación preocupante. Casi una “Historia sin fin”… (Un ejemplo: de como el punto de unión espacio-temporal entre torpeza e irracionalidad producen un paro docente como en la Ciudad de Buenos Aires). Algunos decidieron avanzar sobre la escalada. Me parece que lo mejor es ir al inicio del problema...
En un complejo marco, también es complejo darse únicas respuestas… Para empezar intenté “recuperar” alguno de los conceptos que propone la teoría althusseriana sobre Ideología, Estado y Escuela. Debo reconocer que hago esta elección aún con muchísimas dudas de su actualidad como categorías de análisis pero me parece que sirven para encuadrar ciertos hechos que están sucediendo. Los que quieran pueden profundizar, accediendo a Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado - Freud y Lacan. Tomaré sólo algunas definiciones que creo que sirven para explicar lo que sucede. El Estado es una serie de estructuras reunidas en un todo complejo, separables en partes tan pequeñas como el individuo (diferencia del enfoque dialéctico del marxismo), en la que existe una fuerte jerarquización casi imposible de romper debido a que los intelectuales forman parte, consciente o no, de los Aparatos Ideológicos del Estado actuando como agentes de la ideología dominante, que tienden a reproducir las condiciones para que la clase dominante siga siéndolo. No por casualidad en este punto incluye a la escuela como el Aparato Ideológico del Estado por excelencia. Es llamativo que plantee que la estructura no es exclusiva del Estado burgués y que también lo sea del Estado socialista. Y aquí se encuentra parte de una posible respuesta: en palabras de Althusser “por lo que sabemos, ninguna clase puede tener en sus manos el poder del Estado en forma duradera sin ejercer al mismo tiempo su hegemonía sobre y en los aparatos ideológicos de Estado. Ofrezco al respecto una sola prueba y ejemplo: la preocupación aguda de Lenin por revolucionar el aparato ideológico de Estado en la enseñanza para permitir al proletariado soviético, que se había adueñado del poder del Estado, asegurar el futuro de la dictadura del proletariado y el camino al socialismo”.
En términos más “caseros” existe una “batalla cultural” que dar y la escuela es un “campo” donde dar esa batalla. Y los alumnos, ¿rehenes o botín? Es cierto, en otros tiempos esa batalla tenía perfiles épicos y románticos, desde el lugar de la "resistencia"… Volviendo a parafrasear al filósofo argelino-francés: “Si aceptamos que, en principio, ‘la clase dominante’ tiene el poder del Estado y dispone por lo tanto del aparato represivo del Estado, podremos admitir que la misma clase dominante es parte activa de los aparatos ideológicos del Estado…” Entonces, ¿son parte de la cultura dominante que dicen combatir?
Simplificando: el “equívoco” en que caen los actores podría deberse a la asociación natural que realizan entre “acción política” y “guerra justa” librada contra "oscuros intereses" enfrentados al supuesto "proyecto nacional y popular"… Eso sí, todo ello realizado desde el propio poder del Estado. En este sentido, la expresión más clara la dio Hebe de Bonafini: "Bien por La Cámpora, hay que formar a nuestros pibes, para eso estamos en el poder". Y seguramente esto desemboca en una confusión de intereses sectoriales, partido y/o facción con el gobierno y en definitiva con el propio Estado con un discurso unificador y totalizante que poco tiene que ver con las lógicas democráticas que intentamos construir, con enormes dificultades, los argentinos en los últimos 29 años.
Históricamente, en la escuela se vive un delicadísimo equilibrio que favorece la neutralidad político partidista: un límite que casi imperceptiblemente se viene corriendo en los últimos años, más allá de la norma escrita que la sustenta como por ejemplo los estatutos del docente o los reglamentos escolares en cada jurisdicción. Y es claro que sustraer a la escuela de esa búsqueda constante de esa neutralidad sería un paso letal.
Los que fuimos docentes sabemos que existe siempre una tensión entre lo que pienso, creo o siento como sujeto y nuestra tarea como docente (algo de esto plantea también Althusser). Los resultados con mis alumnos van a depender de a cuál de estos polos me acerqué más en mi tarea. Si lo que hago es privilegiar “mi visión” buscaré en mis alumnos “copias” de mí, restringiendo el horizonte de sus aprendizajes, “escondiendo”, “oscureciendo”, adoctrinando. Y así como ocurre individualmente, también sucede para la institución “escuela”… En el caso de la irrupción de La Cámpora no pareciera haber, en principio, intermediación de los docentes. Sí, de alguna manera, hay responsabilidades. En definitiva los adultos de la escuela, los docentes, no pueden desentenderse de la obligación de mantener esos equilibrios (¿cumplir la norma?). Por lo tanto, no es muy buena la señal de un ministro de Educación de la Nación que asegura "… que si los chicos de La Cámpora piden a las autoridades de la escuela y las autoridades de la escuela entienden que está bien, macanudo". La norma lo prohíbe, no importa si el directivo es o no “macanudo”…
En una línea diferente, pero también podría atentar contra el rol del adulto en la escuela, un sistema telefónico de denuncias (aunque asimilar un 0800 a la dictadura es un dislate). En este caso, lo peor de la medida es que traslada el poder de control del Estado a la sociedad civil y desconoce de alguna manera los mecanismos formales que el propio sistema tiene para corregir algún desvío de la norma. Mejor hubiese sido fortalecer la capacidad del docente que debe cumplir su rol. Por otra parte directivo o maestro que promueva o deje que agrupaciones políticas realicen actividades partidarias o sectoriales en su escuela estará incumpliendo con la norma. De allí el aparato de conducción y supervisión con autoridades escolares, distritales y ministeriales que velan por el cumplimiento estricto de la normativa…
Para terminar, hay un elemento muy auspicioso para remarcar en este debate: pareciera por lo sucedido y la rápida reacción de un sector importante de la sociedad haber una “atenta alerta” para estas situaciones. Desde el 10 de diciembre de 1983 parecen haberse creado los necesarios anticuerpos para enfrentar estas problemáticas propias más de regímenes autoritarios… Esperemos que persistan y resistan…

Comentarios

  1. EN ALEMANIA…

    El Ministerio de Propaganda nazi, dirigido por el doctor Joseph Goebbels, tomó el control de todas las formas de comunicación de Alemania: periódicos, revistas, libros, reuniones públicas y mítines, el arte, la música, las películas y la radio. Los puntos de vista que de algún modo amenazaran las creencias nazis o el régimen eran censurados o eliminados de todos los medios.
    Las escuelas también tuvieron un papel importante en la difusión de las ideas nazis. Mientras algunos libros eran sacados de las aulas por los censores, otros libros de textos, recientemente escritos, eran incorporados para inculcarles a los estudiantes la obediencia ciega al partido, el amor a Hitler y el antisemitismo. En reuniones extraescolares de la Juventud Hitleriana y la Liga de Jóvenes Alemanas se enseñaba a los niños a ser fieles al partido nazi. Dentro y fuera de la escuela, los jóvenes celebraban ocasiones como el cumpleaños de Adolf Hitler y el aniversario de la fecha en que tomó el poder.

    Fuente: United States Holocaust Memorial Museum http://www.ushmm.org/outreach/es/article.php?ModuleId=10007677


    Guido Knopp afirma: "Las escuelas de Adolf Hitler son centros políticos de educación para una selección de la juventud alemana. Quien ha pasado esa formación está políticamente marcado y es un luchador incondicional del nacionalsocialismo. Fanáticamente convencido de su fe en la idea, tiene que ser un ejemplo de la vida nacionalsocialista para todo el pueblo, un ancla firme para todas las figuras vacilantes, un enemigo de todos los parásitos del pueblo. El joven no se convierte en un beneficiario de una institución del movimiento, sino en su representante, en un portador de la idea, allá implantada en él".

    Fuente: publicación de José Vicente Mestre Chust, Profesor de Filosofía en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), miembro de Amnistía Internacional y especialista en temas de Educación en Derechos Humanos. La educación en la Alemania nazi | Suite101.net


    EN ESPAÑA…

    LA GUERRA CIVIL Y LA DICTADURA DEL GENERAL FRANCO
    Junto a la iglesia, la escuela -y el maestro como su principal agente-, fue el instrumento de indoctrinación que se servía de los cantos, de los rezos, de los símbolos, de las celebraciones, y de otros rituales escolares que tenían como objetivo, además de evidenciar la estética y el discurso del franquismo, la humillación y el sometimiento de las posibles voces y conciencias discordantes. Para realizar esta tarea no era necesario contar con un magisterio bien formado. Bastaba con un magisterio obediente y temeroso que dedicara la mayor parte de su energía y de su trabajo a legitimar el Nuevo Estado.

    Fuente: http://www.museopedagogicodearagon.com/educacion_guerra_dictadura.php

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  2. SI a la política... FUERA DE LAS AULAS y las ESCUELAS https://www.facebook.com/media/set/?set=a.438260589559549.115380.101615803224031&type=3

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  3. Weber y la política en las escuelas:
    Se afirma, y suscribo esa opinión, que la política debe quedar fuera de las aulas. En primer lugar los estudiantes no deben hacer política (dentro del aula). (...) Pero tampoco, en mi opinión, los profesores deben hacer política en las aulas...Si en una asamblea popular se habla de democracia no es para guardar en secreto la propia opinión, ya que es obligatorio y moral, en ese caso específico, el tomar partido. Los enunciados que en ese caso se utilizan no son proposiciones derivadas o sujetas al análisis científico, sino de propaganda política frente al auditorio. No son herramientas para labrar el terreno del pensamiento contemplativo, sino armas usadas como medios de lucha para derrotar al enemigo. Usar la palabra con este objeto en las aulas o en conferencias académicas constituiría, por el contrario, una herejía.
    ...El verdedero maestro habrá de cuidarse mucho de inducir hacia una posición determinada a sus alumnos aprovechando de su autoridad como catedrático; no deberá hacerlo ni directamente ni por medio de sugerencias, pues aquello de "dejar que los hechos hablen por sí" implica la forma más desleal de ejercer presión sobre los circunstantes.
    De no faltar quien pregunte la razón por la cual no deban tratarse en las aulas los problemas inherentes a la política, habrá que responderle que ello es debido a la simple razón de que las aulas no son tribunas de profetas o demagogos. Unos y otros ya recibieron este consejo: "Id por calles y plazas y hablad públicamente", es decir, habla por dondequiera se te pueda criticar.

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  4. " ninguna clase puede tener en sus manos el poder del Estado en forma duradera sin ejercer al mismo tiempo su hegemonía sobre y en los aparatos ideológicos de Estado"

    Durante mas de un siglo formatearon desde el aparato ideologico del Estado en el mitrismo a cuanto argentino se escolarizo . Ahora se espantan de la presencia del Leviathan camporistas en los jardines de infantes.
    Ojalá que el kirchnerismo no le termine imprimendo la uniformidad ideológica que ustedes le supieron imprimir a tantas generaciones de argentinos

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  5. Ojalá no puedan! Sin dudas quieren. Tu propio texto lo demuestra... Gracias escribir en mi blog, aunque me cuesta considerarlo un aporte...

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  6. "Ojalá no puedan! Sin dudas quieren"

    Que necesidad de caer en el intencionismo ??

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    1. Querrás decir intencionalismo? Son los CSI al revés de la política argentina: buscan borrar a toda costa las pruebas de las acciones con el fin de vivir una constante posibilidad de adecuación del discurso (acción) política... Deberías pasarte un tiempo en la Argentina para ajustar un poco la mirada: las calles parisinas distorsionan los hechos que suceden por estas "pampas"...

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