Ciudad de Buenos Aires, en busca del docente perdido

Dos diarios de la Capital reflejaron, en estos días, el problema que padece en los últimos tiempos el sistema educativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: faltan maestros. Efectivamenete, Clarín y Página 12, cada uno con su estilo, dieron lugar a diferentes voces que describen causas. Después de leer ambas notas, llama la atención la pobreza conceptual y la falta de información veraz de los opinantes sobre cuáles podrían ser los desincentivos para trabajar como docente. Tras leer ambas notas ¿habría que considerar las respuestas obtenidas también como señales de alarma del porqué faltan docentes en la Ciudad?
Hacemos, por lo tanto, nuestra inicial propuesta: estudiar el caso alejándose de la agonalidad política con la que se plantea en la actualidad ("la culpa es de tal o cual") y explorar sin ataduras las motivaciones profundas por las que cada vez menos jóvenes se dedican a la docencia y/o docentes ya formados eligen trabajar de otra cosa.
Este tema por diferentes motivos ha sido tratado colateralmente varias veces en nuestro blog. Nos gustaría aprovechar esta oportunidad para plantear algunas ideas con una doble intencionalidad:
a) desmitificar argumentos "naturalizados" en ambas notas y
b) aportar ideas para la necesaria "pesquisa".
El primer argumento a "desnaturalizar" es el que propone al comportamiento presupuestario como elemento condicionante en la expansión del sistema, los cargos docentes o los aumentos salariales. Por si no queda claro: la participación porcentual del sector en el presupuesto general de la Ciudad ha caído, podría incrementarse pero no dice nada sobre el problema. Más participación en el presupuesto no garantiza mejoras. Si no veamos lo que ocurre en Provincia de Buenos Aires. La participación ha llegado al 33% y los problemas en el sector (salarios y falta de docentes) persisten. La Ciudad, con una baja de 3 puntos en la participación de las partidas de Educación en el presupuesto general, nominalmente el presupuesto educativo se ha multiplicado por 10 y en moneda constante (corregido por el índice de inflación) creció 3 veces. ¡Sí hoy, en la Ciudad, hay 3 veces más dinero que lo que había en 1997 para la inversión en Educación! Este crecimiento se viene dando desde el 2003 en adelante, aunque la demanda de servicios no se haya incrementado en igual medida: el número de alumnos que cubre el sistema es similar al de 1997. La salvedad estaría dada por la mirada que dimos en este post "Otras miradas sobre el salario docente en la Argentina - Datos y aportes" en el que mostramos algunos datos significativos sobre la expansión de las plantas docentes en la Ciudad...
En este hilo de cosas, y siendo aún más específicos, hay quien plantea el tema salarial como una de los principales limitaciones. En este sentido, coincidimos con los que plantean como un impedimento (pero en nuestro caso momentáneo) la no eliminación del impuesto a las ganancias a los salarios o en su defecto el atraso en la corrección por inflación del mínimo no imponible. Ciertamente los aumentos salariales de los últimos años hace que hoy, un maestro de jornada completa con el máximo de antigüedad pague en concepto de ganancias la totalidad de su aguinaldo anual. Podemos coincidir. Ahora, explicar todo desde allí es otra cosa. Tampoco las explicaciones basadas sólo en lo que cobran los docentes sirven como respuesta. Diversos trabajos muestran que el salario de los maestros ha sido uno de los que más han mejorado el poder adquisitivo desde el 2003 hasta marzo de 2011 según la CGECSE del Ministerio de Educación de Nación.
En este sentido nos hemos explayado en "Paro y salario docente – Verdadero o falso" y en donde trabajamos algunos de estos conceptos. Si interesa pueden darse una pasada por allí para profundizar...
Como último "acto desmitificador" (quedan muchos más por hacer) está el tema de la formación de los docentes. Sin entrar en si ha mejorado o no la calidad formativa, debemos decir que sólo se han extendido, de 3 a 4 años, las carreras de formación docente para los niveles primario e inicial. La de los profesores de secundario mantienen la misma cantidad de años. Si se han incrementado, cosa que no está mal, el tiempo de las prácticas pedagógicas de los futuros docentes... Por lo tanto es un tanto paradójico que, primordialmente, falten docentes de educación media y no tanto de primaria o inicial. Igual leyendo algunos argumentos, se hace incomprensible el discurso que busca "alivianar" la formación, la carga horaria de las prácticas o "mejorar" los incentivos con "salidas a otros títulos" de otra magnitud...
En síntesis, el problema es multicausal y sin investigación seria el orden de prelación de las causas es caprichoso...
Tomando esto último, y en el sentido de aporte, creemos que hay que profundizar mucho más sobre algunos conceptos que muchos se resisten a hacer visibles, también en estas notas.
El primero, tomando palabras de Eduardo López, Secretario General de UTE-CTERA: es el peso de lo simbólico. A diferencia de López preferimos no hablar de "ataques" ni ponerlos en cabeza de un gobierno en particular. Lo hemos dicho en más de una ocasión en este blog: "los poderes del Estado educan". Cuando un jefe de gobierno, un gobernador o un presidente menosprecia en su discurso a los educadores (o a cualquiera que trabaje con el conocimiento), sea el motivo que sea, hay secuelas, difíciles de cuantificar en la población y en el mismo colectivo docente. Por lo tanto, es necesario cierta templanza, continencia y moderación de aquellos que están en gestión, sean del nivel que sean. Lamentablemente, en los últimos tiempos hubo representantes de esas diferentes juridiscciones que han sido buenos ejemplos de la "verba destemplada" en torno al tema... Habrá que seguir pidiédoles mayor prudencia que la que han tenido hasta el momento...
Más allá de ésto, hay otros elementos a tener en cuenta. En los últimos días tuvimos acceso a versiones preliminares de un trabajo todavía no publicado (por ello no podemos todavía citar la fuente) que demostraría que de una encuesta realizada a 520 docentes de la Ciudad, 1 de cada 3 docentes con más de 10 años de antigüedad aceptaría dejar de trabajar como tal, si consiguiera un trabajo mejor remunerado. El número se eleva a 3 de cada 5 entre docentes con menor antigüedad o trabajan en zonas más desfavorables de la Ciudad de Buenos Aires. Esto demostraría, adicionalmente, que aún aquellos con vocación, están "escapando" hacia otras actividades. La desvaloración social de la función, la ausencia de una dinámica de reconocimiento a la labor, la burocratización del trabajo, el franco deterioro de las relaciones vinculares, la inseguridad en algunas escuelas y el peso de la problemática social serían algunos de los motivos prinicpales de la decisión del cambio. Algo muy bueno, nada paradójico y para tener en cuenta a la hora de pensar políticas: para la gran mayoría de los docentes (4 de cada 5) el aula sigue siendo una de las pocas fuentes de satisfacción...
Por eso, creemos que si se descubren fehacientemente los elementos que generan el malestar entre los docentes, estaríamos en mejores condiciones para comenzar a resolver las causas profundas, recuperar la calidad de formación de nuestros maestros y hacer que muchos vuelvan o se inicien en la tarea de enseñar y vean en ella también, un lugar donde satisfacer vocaciones...

Finalizamos con links a nuestro propio blog donde analizamos, en "Claves del éxito ¿Qué docentes queremos?", el posible "contraejemplo finlandés" y en "Radiografía maestra" parte de la rica investigación publicada en el libro “La condición docente” de Emilio Tenti Fanfani.

Las imágenes son las tapas de la fotonovela de la recordada tira televisiva Jacinta Pichimahuida

Comentarios

  1. Me han tratado de facho alguna vez por lo que voy a escribirte ahora, pero no me importa, es lo que sinceramente pienso. Creo que debe influir también el desprestigio social en que han caído los docentes en general. Suelo introducir aquí un argumento un tanto psicoanalítico si se quiere. La diferencia entre un profesional y un trabajador, entre otas cosas, radica en que el primero da fe (profesa) una vocación, mientras que el trabajador suele ser un oportunisat que "consigue" un trabajo y se va capacitando aprendiendo (aprendiz) a medida que lo desarrolla. Pues bien, los docentes, llevados de la mano por activistas de una izquierda bastante retrógrada, han elegido ser Trabajadores de la educación -así denominan por lo general a sus organizaciones gremiales- proletarizándose. Cuando yo era chico, un docente era casi un intocable, por su prestigio en la sociedad en que vivían. Hoy no es así, se han degradado a sí mismos, poniendo sus conflictos en la vidriera y dejando de ser profesionales. Me gustaría que algún sociólogo o psicólogo social analizara esto que pienso, que no es el factor único, sino apenas uno más de la crisis que menciona tu trabajo.

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  2. ¿y por que no le preguntan a los docentes en lugar de suponer?

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  3. Precisamente eso es lo que estoy proponiendo, Fernando... La pregunta a los docentes que no es lo mismo que preguntarle a los gremios... Gran abrazo

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  4. creo que el problema del desprestigio de la profesión docente es multicausal, algunos dicen que desde que nos convertimos en "trabajadores de la educación", eso comenzó a operar en contra, ya que dejamos de ser profesionales, aunque a esta altura en lo personal me preocupa poco. Sí es cierto, yo ejerzo mi profesión por un sueldo, es mi trabajo, es mi fuente de ingreso y hasta en un punto me siento privilegiada de poder trabajar de aquello que me gusta y para lo cual me formé y me sigo formando. Pero también estamos en una sociedad que le da la espalda a la educación, a la que le importa poco lo que ocurre con ella. Como docente sólo me queda el grato reconocimiento de mis alumnos que al encontrarnos nos dicen "te extraño seño" o "que buena maestra fuiste"

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  5. Cercano a lo que dice Augusto, la profesionalizacion se eclipsa por la inversion de roles y la politizacion partidaria de los supuestos servidores de los docentes, los gremios. Un docente es un profesional y un trabajdor mas, con reglas claras dejenlos hacer y autodisciplinarze, ellos saben como obtener buenos resultados. Oscar Delgado

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  6. Tengo 25 años de trabajo en la docencia.Me considero un docente de VOCACIÓN que ama lo que hace.Trabaje casi 12 años en BsAs y llevo otro tanto en la Pcia de BsAs(Junin).Fui del equipo Técnico de la Provincia y puedo decir que la recorri en su totalidad.Estoy en los profesorados de formación docente.Mi análisis después de contarles un pco mi experiencia es para un libro.Basicamente creo que de 16 años a esta parte se destruyo nuestro sistema educativo desde el sistema político.No tenemos en claro que tipo de hombre queremos formar y hacia donde apuntamos y tampoco hay consenso para una política d estado que no dependa del partido gobernante.Así seguimos sacando médicos,abogados,contadores,cada mes con mas falencias y que el país no necesita en Capital ni en el conurbano.La docencia en este momento es salida laboral rápida y obra social.Al maestro se le hizo perder su prestigio y no solo con los salarios,se le dió autoridad a los padres,se lo desautorizo mil y una vez.¿Entonces que pretendemos? Hoy en día los institutos de formación sacan docentes con "horrores" de ortografía porque? Por un problema económico.Si el docente desaprueba,se queda sin alumnos,si se queda sin alumnos,le cierran el curso,si le cierran el curso se queda sin tranbajo.La educación Sres.es GASTO para los gobiernos cundo en realidad debería ser INVERSIÓN Y EXIGENCIA.DE ESTA MANERA SE destruyo la cultura del trabajo y del esfuerzo y como decía Discépolo:"Lo mismo un burro que un gran profesor"

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    1. Gracias Naturalito por tu excepcional aporte...

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    2. Lamentablemente, coincido con Naturalito. Me ha tocado renunciar a más de un curso porque me "exigían" aprobar a algún alumno sin que lo mereciera para no perder matrícula. Esto en el ámbito privado. Pero me ha ocurrido también a nivel público que me solicitaran nivelar "hacia abajo" los contenidos de un curso, o que me indicaran un porcentaje de aprobados mínimos para mantener el curso. Muy triste lo que pasa con el sistema educativo. Varias veces lo he comentado en redes sociales o en mi blog. La gente educada piensa. La gente que piensa opina y tiene criterio. Eso no le gusta a los dueños del poder. Así estamos. Gracias Flavio por poner estos temas en debate.

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