De presupuestos grandes y ambiciones pequeñas.

Una primera aproximación al Presupuesto Educativo 2011 en la Ciudad de Buenos Aires.

El presupuesto es una de las herramientas más importante para gestionar un gobierno. En él se vuelcan las definiciones políticas de la gestión, más allá de elementos técnicos y créditos en dinero para cada acción. En pocas palabras, el Ejecutivo define prioridades y objetivos. Otorga importancia a algunas acciones y da menor relevancia o desestima otras. Acciones que mejorarán la calidad de vida de los contribuyentes y habitantes. Algunos lo denominan como el “plan de gobierno en acción”. Como es una ley, los órganos parlamentarios aprueban la propuesta original o la modifican. Todo esto ocurre en una república normal.
Por suerte, tal como disponen las normas, en nuestra ciudad desde la autonomía, todos los 30 de septiembre el Proyecto de Presupuesto General de Gastos y Cálculo de Recursos para el ejercicio siguiente de la Administración del Gobierno entra a la Legislatura. Viene acompañado por el Mensaje del Poder Ejecutivo donde se precisan las pautas macroeconómicas utilizadas para estimar recursos y gastos, la descripción del contexto internacional nacional y local, las perspectivas para el siguiente año, el análisis de las finanzas locales, las políticas presupuestarias y una descripción de recursos, gastos, fuentes y aplicaciones y resultados. Además, tal como lo establece la Ley N° 70, se presenta el Plan General de Acción de Gobierno para el trienio siguiente. Esto sin lugar a dudas da previsibilidad al necesario debate presupuestario. A partir de esa fecha y hasta bien entrado diciembre los legisladores analizan, con diferentes niveles de profundidad, la propuesta y buscan darle la herramienta al Ejecutivo para que la “ejecute”. El año 2010 por suerte no  es la excepción y ya se inició ese debate...
En esa línea hemos intentado realizar un análisis cuantitativo y cualitativo de la propuesta para el sector Educación.
Aunque no caracterizaremos al presupuesto por la obtención de recursos -los educadores sólo pensamos en como gastarlo- debemos, sin embargo, construir alguna mirada sobre como se obtienen los recursos que se invertirán en nuestro sector. Algunos analizan este presupuesto como “poco innovador” y “bastante conservador”. Se recurre nuevamente al aumento de impuestos (promesa incumplida de campaña electoral del macrismo), al endeudamiento, a la venta de activos. A ésto se suma la subestimación de la recaudación y de las pautas de crecimiento del Producto Bruto Geográfico local (estrategia que no lo diferencia del kirchnerismo en Nación), suba en el déficit fiscal y primario, la utilización de “índices oficiales” para futuros aumentos de salario e “índices reales” para proveedores, “baja autoestima” al momento de renegociar contratos de servicios concesionados… Lo mismo de siempre, aunque prometan lo contrario… Hasta algunos plantean que el modelo ya fue “patentado” por el ex-intendente Carlos Grosso a principios de los 90…
Lo cierto es que éste es nominalmente el presupuesto más alto de todos los tiempos. A valores constantes la Ciudad obtendrá recursos para gastar que son casi el doble de lo que tuvieron todos los gobiernos anteriores desde la autonomía a hoy.
Por eso, volviendo a la “Jurisdicción 55 – Educación” y esbozando sólo las líneas centrales de política que el macrismo propone y su correlato con los recursos, desarrollaremos sólo el segmento del Gasto (los maestros disfrutamos hablar de “inversión” y no de “gasto”, pero es el verdadero término técnico). En síntesis, verificar consistencias e inconsistencias de la propuesta.
En principio debemos decir que se mantienen los ejes de política educativa de los años 2009 y 2010. Sin embargo y a partir de la incorporación de ejes nuevos cambian los pesos específicos de las políticas a desarrollar. La aparición del eje Tecnología, entre otros, modifica el orden de prelación de los objetivos. Es sugestivo la definición de prioridad “número uno” dada a la distribución de computadoras portátiles a alumnos primarios: el Plan Quinquela, lo que conocemos como “Una computadora por alumno”. Hay que decir que no sólo tiene impacto presupuestario por la compra de los aproximadamente 200.000 equipos ($215 millones) sino que requiere de otras inversiones tales como la mejora y readecuación de los sistemas eléctricos de todas las escuelas (la Nación tiene un plan similar para alumnos del secundario), el soporte técnico para las netbooks y la capacitación de los docentes. Todas acciones sin una discriminación presupuestaria clara, ni una propuesta operativa nítida en la información ofrecida por el Ejecutivo.
Por otra parte, la dirección que se encarga de administrar comedores y cooperadoras escolares tiene dos grandes partidas. Una para solventar el gasto de las raciones de comida que proveen concesionarios y otra para distribuir subsidios a cooperadoras escolares para mantenimiento, equipamiento, transporte y material didáctico. Lo llamativo aquí es la diferencia en el incremento de las partidas. Para el primer caso es de 36,8% mientras que el segundo es 0%. Es posible que el gobierno justifique el incremento del primero por la estimación que realiza de la inflación real en nuestro país. No se entiende porqué no aplica el mismo criterio para los nombrados subsidios.
Por suerte no deja de lado la necesidad de mejorar la infraestructura escolar. Plantea la construcción de 20 nuevos edificios para escuelas en su mayoría comenzados por anteriores gestiones y mecanismos no bien explicitados para lograr un efectivo mantenimiento de los numerosos edificios que el Ministerio posee (casi 800 unidades). Para destacar en este sentido es la forma de financiamiento de las construcciones y grandes mejoras. Tres son las fuentes de financiamiento. En línea con argumentaciones anteriores: lo producido de la venta de activos (Ley 3232), el endeudamiento (Ley 3528) y por último recursos generales. Por otra parte la ejecución en este rubro, en lo que va de la gestión Macri, no es nada alentadora.
Una cosa llamativa es la poca densidad que tiene la transformación de la educación secundaria en los objetivos del Gobierno y del propio Ministerio de Educación. Una notoria ausencia de propuesta para el nivel. Sólo enumera acciones referidas a la actualización de planes de estudio en sintonía con la Ley 26.058 (Ley Nacional de Educación Técnica Profesional) y “la convergencia de las distintas acciones jurisdiccionales y nacionales tendientes a la instalación del nuevo modelo de educación media: Ley de profesor por cargo (ley que espera hace dos años su puesta en práctica), programa de fortalecimiento (programa creado en el año 2002), plan de mejora (no se sabe de que tipo), nuevo modelo de enseñanza de inglés en el nivel medio (¿?) y creación de cargos de supervisores (¿?)”(sic). Un agregado: el incremento en los créditos para el nivel es sólo del 0,5%.
Como vemos el Presupuesto define prioridades y la mejora de la educación secundaria, entre otras, no parece ser una de ellas en la Ciudad. Por lo menos para el próximo año.
Sólo una primera aproximación (habrá segunda entrada sobre el tema) a un presupuesto enorme con ambiciones bastante pequeñas…

Comentarios

  1. Lamentable el "olvido"sobre el nivel medio...los dos meses de tomas de escuelas no fueron suficiente para este gobierno necio

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