Treinta y dos días viajando para aprender...

Martín se levanta todos los días a las 5.45. Lo espera un desayuno rápido con mamá y sus hermanitos. Después, para todos, 1 hora y 20 minutos de colectivo y tren para llegar a la escuela primaria a la que concurre en la zona de Constitución. Tiene 9 años. Va a tercer grado y realiza esta rutina desde que entró a salita de 4 en jardín. Tras una jornada de 8 horas, la mamá los pasa a buscar y emprenden el camino de regreso. Nunca dura menos de 1 hora 30 minutos. Una rutina de casi 13 horas en las que 1/3 son “en tránsito”. Para Martín, un año tiene 180 días de clases y 32 de “viaje”.
Martín es uno de los 45.000 chicos o jóvenes que entra todos los días a la Ciudad de Buenos Aires para educarse en una escuela pública, según el área de Estadística del Ministerio de Educación.
No parece un número significativo. No llega al 10% de la matrícula total. Sin embargo, los números pueden mostrarse de otra manera. Veamos los siguientes datos...
Matrícula de una escuela primaria
350 alumnos
Matrícula de una escuela secundaria
450 alumnos
Alumnos primarios domiciliados en Provincia
18.000 alumnos
Alumnos secundarios domiciliados en Provincia
20.000 alumnos
18.000 alumnos ÷ 350 alumnos/escuela
=
52 escuelas
20.000 alumnos  ÷  500 alumnos/escuela
=
45 escuelas
12% del total de escuelas primarias
28% del total de escuelas secundarias

En principio este cuadro demostraría que la Ciudad hace una fuerte inversión en la Educación de muchos bonaerenses.
Avanzando en el análisis encontramos una fuerte elevación en los números a partir de los años 90 por varios motivos:
1.- Consecuencias de la implementación de la Ley Federal de Educación en territorio provincial. La desactivación de la escuela técnica o artística en provincia hizo que muchos alumnos con domicilio en provincia, buscaran finalizar sus estudios en escuelas que ofrecieran lo que provincia dejaba de ofrecer. La gestión de la Ciudad desde su autonomía en 1996 generó fuertes acciones en defensa de ambas modalidades,  que fueron parte de la resistencia a la desarticulación por parte del Gobierno Nacional de ese momento. A lo largo del tiempo el número de alumnos de provincia fue consolidándose y hoy llega casi al 20% en Técnica y casi el 40% en Artística. La tendencia no se ha revertido aún con las acciones de los gobiernos provinciales en el marco de la Ley Nacional de Educación y de Educación Técnica.
2.- Falta de oferta de vacantes en diferentes niveles y modalidades. Es conocida la situación en varios municipios lindantes con la Ciudad específicamente en los niveles inicial, primario y adultos. En especial los de zona Sur. Las escuelas situadas en los corredores viales de entrada (las avenidas Montes de Oca, Almirante Brown, Sáenz, Beiró, Velez Sarsfield, Rivadavia y otras) o las cercanías de las estaciones de trenes o sus terminales como Once, Constitución y Retiro tienen una fuerte afluencia de chicos y adolescentes que provienen del primer y segundo cordón urbano en búsqueda de educación. Hablando con algunos docentes de escuelas de distritos periféricos como Villa Lugano, Pompeya, Villa Soldati me cuentan que en alguna escuela se da la peculiaridad de que más del 75% de la matrícula es cubierta con pibes bonaerenses.
3.- Problemas de cobertura varios distritos del conurbano y la falta de oferta de jornada completa. La mayoría de las escuelas públicas del conurbano están superpobladas y la oferta de jornada completa es a la fecha mucho menor a la que realiza la Ciudad. La jornada completa de nivel primario tiene más de 60 años de implementación en la Ciudad y en Provincia de Buenos Aires tiene una tradición mucho más reciente por lo que la oferta está aún en plena expansión. En el nivel secundario ocurre otro tanto. Otro dato: no por casualidad las modalidades de media más requeridas tienen un horario extendido en la jornada escolar. Un turno para lo que algunos denominan las materias “teóricas” y a contraturno el “taller”.
4.- Trabajo de los padres en la Ciudad. En muchos casos, los papás que vienen a la Ciudad a trabajar, deciden traer a sus hijos. A la falta de vacantes se le suma el hecho de que si esos chicos van a un solo turno, parte importante del día estarán solos sin el cuidado de un adulto. Prefieren a los chicos viajando con ellos a que se queden solos durante parte del día. La inseguridad y la droga son dos fantasmas que generalmente esgrimen los padres.
Frente al hecho de esta “migración diaria” las respuestas que sobrevuelan o sobrevolaron el problema son varias:
a.- Respuesta economicista de posibles compensaciones por servicios cruzados entre Ciudad y provincia: los que plantean esto se olvidan por ejemplo, que la Ciudad utiliza varios de esos mismos distritos provinciales para depositar la basura que produce y paga por ello. Así, las compensaciones (una forma de cuantificar lo que pone cada uno en esta relación) es un camino que puede terminar mostrando el desbalance entre Ciudad y conurbano.
b.- Respuesta conservadora de ocultamiento o negación: otros prefieren ocultar o menospreciar el tema y generalmente atacan a todo aquel que intenta por lo menos definirlo como desafío a resolver. En realidad dejan que todo siga como está muchas veces con discursos progresistas alrededor del derecho a la educación, la educación como bien social, etc.
c.- Respuesta retrógrada de políticas restrictivas de acceso: Nadie en su sano juicio puede plantear restricciones de acceso a alumnos que provienen del conurbano, aunque se han hecho intentos de distinto alcance en ese sentido en otras áreas como la de salud. En algún momento (hoy el criterio se ha modificado) las becas de nivel medio Ciudad eran solamente para chicos con residencia legal en la Ciudad como forma de desincentivar el arribo de chicos del conurbano.
Sin dudas para la gestión de la Ciudad este no es un tema menor. El impacto es significativo y se pone en juego recursos que los ciudadanos porteños deben saber cómo y quiénes los están utilizando. Existe, por lo tanto, una primera conclusión: Educación es un desafío que excede los límites geográficos de la Ciudad: tiene escala de ciudad ampliada o lo que llamamos Área metropolitana.
La Ciudad se extiende mucho más allá de General Paz y el Riachuelo, importando y exportando problemáticas. Una gestión madura y sensata en la Ciudad debe buscar resolverlas conjuntamente con el gobierno provincial, creando instituciones que, entre otras cosas, piensen e implementen soluciones integrales en el espacio geográfico “AMBA”. No habrá que olvidar la participación del gobierno federal: el conurbano es un área conflictiva que incide en todo el país y no solo en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad. En este caso sólo apuntamos a la Educación. Pero analizando el caso podríamos encontrar unas cuántas áreas más de gobierno…
Para finalizar y como forma de tratar de correr los límites de un debate que viene encorsetado nos preguntamos ¿Y si la Ciudad invirtiera en la provincia creando y construyendo escuelas de gestión mixta provincia–ciudad para satisfacer las demandas de las familias bonaerenses que se ven obligadas a traer sus hijos a la Ciudad? ¿Cuál sería la reacción de los porteños? ¿Solucionaríamos, por lo menos, las horas de colectivo y tren que hace por año Martín?
Las preguntas son sólo para correr el límite. Algo que los argentinos nos negamos casi sistemáticamente en los últimos tiempos…

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