¿Haciendo? ¿Macri podrá?

El 29/11/2007, a pedido del PRO, con 42 votos a favor de 44 legisladores presentes, se aprobó en la Ciudad de Buenos Aires, la ley N° 2565 que declaraba la emergencia de la infraestructura de los establecimientos educativos de gestión estatal de la Ciudad. La misma establecía procedimientos de excepción que flexibilizaban las formas de contratación para el mantenimiento, reparación y la construcción de escuelas.
Bajo este modelo podría ejecutarse el 50% del presupuesto escolar en infraestructura del ejercicio 2008. El otro 50% seguiría ejecutándose por las leyes comunes.
Además centralizaba toda la operativa en el área de Infraestructura escolar y suspendía por el lapso de ese año todos los subsidios a Cooperadoras que tuviesen que ver con el mantenimiento preventivo de los edificios escolares.
Casi tres años después el problema de la infraestructura escolar en la ciudad continúa y parece que se quedará con nosotros por un tiempo más.

El informe ejecutivo N° 1073 de la Auditoría General de la Ciudad sobre la ejecución de las obras en el período 2008 confirma la anterior definición:
"Si bien durante el año 2008, se otorgaron nuevas herramientas jurídicas para agilizar la ejecución de las obras, se pudo constatar que las mismas no cumplieron con la finalidad para la cual fueron creadas. "
¿La subejecución del 2008 (menor al 50% según la Cuenta de Inversión) es por falta de respuesta de la Secretaría de Hacienda de la Nación ante las solicitudes de la CABA para acceder al endeudamiento externo? (leáse “Kirchner no me dejó”).
¿Si es así, por qué se repite la subejecución en los años 2009 (poco más del 50%) y 2010 (año en el que las jurisdicciones están eximidas de cumplir con la ley de responsabilidad fiscal)?
Aún si a la primera incógnita correspondiera una respuesta afirmativa ¿De dónde salieron los recursos que se utilizaron para que en los primeros meses de gobierno se elaborara, llevara a cabo y sobreejecutara partidas para asfaltar y hacer veredas en la Ciudad? ¿Esto necesitaba de operaciones de crédito público y solicitudes de préstamo? Si esta le correspondiera una respuesta negativa, la conclusión sería que la plata que había se uso “preferentemente” para arreglar las calles primero y después las escuelas…
La pregunta a derivarse entonces ¿Porqué para las escuelas hacia falta pedir plata y para el asfalto y las veredas podía usarse dinero de lo que recauda la Ciudad? ¿Cuál fue el criterio que utilizó el macrismo para definir prioridades?
La segunda incógnita tiene respuesta en post anteriores de este mismo blog. Pero para no tomar información de nosotros mismos (o “autoplagiarnos”) tomamos el informe de la ASAP. Según este informe la ejecución en el primer semestre 2010, el programa 53, Infraestructura y mantenimiento del Ministerio de Educación porteño, ejecutó 32,7 millones sobre un crédito de 443,5 alcanzando una ejecución del 7,4%. (página 47, del informe).
Analizando la ejecución de obras de infraestructura escolar en el primer semestre ASAP concluye que se ejecutaron 16 de 317 millones previstos como inversión directa realizada por terceros (afectado por la no ejecución de recursos provenientes de la venta de terrenos en Catalinas) y el 5,3 % de los 121 millones previstos como inversión directa por producción propia.
A esto habrá que sumarle nuevo crédito de 165 millones que la Legislatura le habilitó gastar del préstamo que se había solicitado para hacer 10 km de subte por año (promesa de campaña) y que todavía no se utilizó, todavía no se… todavía no… todavía…
Si quiere haga la suma. La pregunta a responder ¿de acá al final del año 2010 podrá gastar todo el crédito disponible? ¿Puede una gestión hacer en 4 meses lo que no pudo en 2 años y medio? Usted seguro tiene una respuesta. ¿Coincidirá con la respuesta que dará el Ejecutivo de la Ciudad?

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