¿Se terminó la gestión Macri en la Ciudad de Buenos Aires?

Desde hace poco menos de una semana nos hemos dado cuenta que finalmente estamos inmersos en un problema que, convertido en una crisis institucional, puede llevarnos a lugares insospechados de la política de la Ciudad de Buenos Aires.
Una de las consecuencias parecería ser la casi segura tendencia a la inmovilidad de las acciones de gobierno en una Ciudad que no se caracterizaría, por varios de sus problemas estructurales, en poder “autogobernarse”…
Algunos amigos me han respondido, frente a la incógnita del título de esta nota, con otra un poco más dura: “pero, ¿cuando asume Macri?”. Entre ellos existe la premisa de que la falta de política para diversos sectores de gobierno, sumada a la falta de previos y ajustados diagnósticos y de deficientes e inexpertos (algunas veces soberbios) cuadros técnico-políticos para llevar a cabo “la política”, caracterizan a la gestión de macrista como una gestión dubitativa, improvisada, sin rumbo y con terribles deficiencias para entender las lógicas del sector público.
Creo que más allá de esta mirada (corroborada en parte por algunos dichos del “asesor gubernamental” Jaime Durán Barba hace algunos meses en los diarios nacionales) es un poco menos candorosa e ingenua que la que nos quiere “vender” el propio gobierno de la Ciudad por estos tiempos frente al affaire “espías”.
Hoy parece más fácil, que hace unas semanas hablar de Macri. Todos, una gran mayoría, estarán hablando sobre si es verdad o mentira la causa de las escuchas, sobre la participación o no del gobierno nacional en esto, si puede o no haber juicio político o si el padre es “bueno” y el hijo es el “malo”. Así, todo argumento a favor o en contra se construirá seguramente en torno a la causa de las escuchas telefónicas.
Descarnado y brutal como suena en boca de Durán Barba (otra vez aparece como “el otro yo del Dr. Merengue*” macrista) la población según parece le importa poco o nada el tema de las escuchas y está “pre-ocupada” en otros menesteres. Repito, descarnado y brutal. No sé si del todo cierto, pero…
Y aquí es donde comienza a acercarse al título de la nota, lo que pienso por estos momentos. Aún “candorosa”, la mirada de mis amigos no por eso es menos cierta…
¿El virus “escuchastelefónicas.exe” nos borrará el disco rígido de nuestra memoria, “atacando” principalmente a algunos registros (si es que pudimos retenerlos) de estos últimos dos años y medio de gestión PRO en la Ciudad?
A partir de acá intentaré realizar una incompletísima lista de ellos. Para varios tengo respuesta. Pero cada uno de ellos serviría para escribir una nota y no es el objetivo que tengo en este momento.

  • Macri ha intentado desde el inicio de su gobierno y en cada debate sobre el presupuesto, a contra pelo de su compromiso de campaña aumentar impuestos como ABL, Ingresos Brutos y nunca decidió ir a fondo con el reclamo de los recursos que produce el juego en la Ciudad de Buenos Aires firmando acuerdos con el Gobierno Nacional sobre el mismo y renunciando en este sentido a una de las facultades autonómicas que la Ciudad debe reivindicar.
  • En áreas estratégicas de gobierno, como definía el PRO desde la campaña electoral, como Educación cambio tres ministros en dos años de gestión y sin ninguna solución de continuidad política, ya que cada uno tiene formaciones distintas y vienen de trayectorias políticas y profesionales, hasta contradictorias (recordemos a Posse) y durante la campaña el PRO se presentaba como un “equipo” que había estudiado los problemas de la Ciudad y tenía respuesta para cada uno de los problemas que la misma tenía (y sigue teniendo).
  • En el mismo lapso y en la misma área, Educación, realizó cinco cambios de estructura ministerial, cada vez con más cargos políticos y sin rumbo ni consistencia cuando Macri siempre predicó que había que terminar con el “gasto político” en el Gobierno.
  • Mauricio Macri siempre se mostró como constructor y conductor de un “equipo” eficiente y eficaz y hoy existen áreas de gobierno como la de infraestructura en Educación que tiene una subejecución en su presupuesto de casi el 50% en dos años, manteniendo obras inconclusas que hace más de un año que deberían tener que estar finalizadas.
  • Intervino la Obra Social de la Ciudad, quitándosela al gremio municipal argumentando problemas de “supuesta corrupción” y en menos de un año después se la volvió a entregar a los mismos que se la había “sacado” sin una sola denuncia comprobada. (¿había corrupción o no?).
  • Vendió los terrenos de Catalinas en Retiro con el fin recaudar fondos para construir nuevas escuelas y posteriormente planteó la necesidad de utilizar esa plata para terminar las obras que ya tenían presupuesto durante 2009 y 2010 y la plata se habría utilizado para hacer otras cosas (¿veredas?).
  • Nombró a Fino Palacios (el policía más condecorado de la Argentina) e implementó una policía metropolitana que "compro llave en mano", "importando" un montón de defectos de origen que se mantienen más allá del despido de Palacios.
Y podría seguir… Pero no quiero ser tedioso y les dejo la posibilidad de que agreguen ustedes lo que consideren…
Estamos ante un problema: el procesamiento en firme, la crisis institucional y las acciones de los sectores políticos de la Ciudad pueden desviar nuestra mirada de los muchos problemas que subsisten o se agravaron en la Ciudad bajo la gestión de Macri.
Tenemos antecedentes muy cercanos que corroboran que estas situaciones inmovilizan gobiernos… Recordemos lo que fueron los meses de previos a la destitución de Aníbal Ibarra. Sí, sí para algunos –por diversos motivos- no tiene punto de comparación con lo actual. Pero el efecto sobre la acción de gobierno puede ser idéntico… Jefe de Gobierno preocupado por su destino personal, funcionarios que no tienen “un norte” marcado (aunque si seguimos con la argumentación este no sería un problema), sectores corporativos que negocian espacios frente al “desgobierno” y ciudadanos librados a la “mano de Dios” (no la de Maradona, por suerte o por desgracia).
Posiblemente, deberemos hacer un fuerte esfuerzo (sin olvidar que transitamos una grave crisis institucional) en enfocar nuestras acciones o críticas en la mejora de la deficiente gestión de gobierno que hasta el momento nos tiene acostumbrado "Mauricio". Si lo que nos moviliza es elevar la calidad de vida de los habitantes y ciudadanos de esta Ciudad, eso es lo que deberemos hacer.

*Personaje del dibujante y humorista Divito. El Dr. Merengue es un atildado, correcto y educado abogado que nunca pierde la compostura. Pero el impecable "Doctor" tiene una cara oculta. Como en Dr. Jeckill y Mr. Hyde, de Stevenson, hay una doble personalidad, y su inconsciente freudiano, literalmente, sale a decir lo que realmente piensa.

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